El pasado viernes, el Ejército de Israel interceptó un dron lanzado desde Yemen, horas después de haber neutralizado un misil balístico proveniente del mismo país, lo que activó alarmas en ciudades como Jerusalén y Tel Aviv. El dron fue interceptado antes de ingresar al espacio aéreo israelí, sin que se activarán las sirenas de emergencia según el protocolo establecido por el Ejército.
Poco antes, las fuerzas israelíes anunciaron que habían logrado destruir un misil lanzado desde Yemen, que había cruzado la frontera israelí. Algunos fragmentos del misil cayeron en la zona de Modi’in, en el centro de Israel. La respuesta inmediata del servicio de emergencias Magen David Adom fue atender a varias personas heridas, y a otros ciudadanos que sufrieron ataques de pánico al dirigirse a los refugios tras la activación de las sirenas de ataque aéreo.
Este incidente no es aislado. Solo unos días antes, el Ejército israelí interceptó otro misil lanzado desde Yemen, evidenciando la creciente actividad del grupo rebelde Hutíes, respaldado por Irán, que ha intensificado sus ataques contra Israel, así como contra embarcaciones en el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Según los Hutíes, estos ataques buscan manifestar solidaridad con los palestinos en medio del conflicto con Hamas en Gaza.
Desde que finalizó el cese al fuego con Hezbollah en noviembre, los ataques de los Hutíes se han vuelto más frecuentes. Israel, por su parte, ha respondido con ataques aéreos en Yemen, incluyendo un bombardeo sobre el aeropuerto internacional de Saná a finales de diciembre, en un intento de frenar el flujo de armas hacia los rebeldes.
En este contexto, el representante israelí ante la ONU, Danny Danon, calificó los recientes lanzamientos de misiles como “terrorismo sistemático y calculado”, añadiendo que estas acciones suponen una amenaza grave tanto para la estabilidad regional como para el comercio global. Danon enfatizó que los Hutíes, al ser respaldados por Irán, representan un peligro directo para la seguridad internacional, particularmente para el Canal de Suez, una ruta comercial clave para el mundo.
El diplomático israelí subrayó que, a pesar de no tener disputas directas con los Hutíes, el grupo ha desatado ataques contra su población, motivados por “odio puro, radical y yihadista hacia los judíos”. Danon responsabilizó a la comunidad internacional, particularmente a la ONU, por permitir el tráfico de armas hacia los Hutíes al no inspeccionar adecuadamente los puertos yemeníes. Según Israel, esta complacencia internacional ha permitido que los Hutíes sigan armados y operen con impunidad.
A lo largo de su intervención en la ONU, Danon recalcó que Israel no esperará más por la acción internacional. El gobierno israelí actuará para proteger a su población, independientemente de la fuente de la amenaza. Asimismo, insistió en que los Hutíes son un grupo terrorista, con el respaldo de Irán, que colabora con redes terroristas globales y pone en peligro la seguridad del comercio mundial.
El representante de Israel advirtió que, si la comunidad internacional no toma medidas inmediatas, la amenaza de los Hutíes se intensificará, con implicaciones impredecibles para la región y para las rutas comerciales globales. En un escenario donde la violencia sigue escalando, la respuesta internacional y la unidad frente a los Hutíes parecen cada vez más urgentes.


