El Ejército de Israel ha intensificado las restricciones de movimiento en Gaza, prohibiendo a la población desplazarse en cualquier dirección por la carretera Salah al Din, una arteria vital que atraviesa la Franja de Gaza de norte a sur. Solo se permitirá a los gazatíes circular de norte a sur por la carretera costera de Al Rashid. Esta medida es parte de un esfuerzo más amplio para controlar el territorio y mejorar la seguridad en la región, en medio de una creciente violencia y desplazamiento forzoso.
El desplazamiento de miles de palestinos ha aumentado como resultado de las nuevas órdenes de evacuación emitidas por las autoridades israelíes. La ONU ha reportado que muchas personas han huido del norte hacia el sur de Gaza, buscando refugio en áreas más seguras, como escuelas gestionadas por la UNRWA y zonas abiertas en Rafah y Jan Yunis. Este éxodo ha generado una crisis humanitaria significativa en el enclave, donde las condiciones de vida ya son extremas debido al conflicto en curso.
El Ejército de Israel, liderado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), desplegó tropas en una operación “limitada” en el norte de Gaza, con el objetivo de expandir la zona de seguridad entre el norte y el sur. En este contexto, las tropas israelíes ocuparon el corredor Netzarim, un área estratégica que había sido retirada bajo un acuerdo de alto el fuego pactado en febrero. La operación ha sido descrita como un paso necesario para evitar la expansión de la violencia de Hamás en todo el territorio de Gaza.
En un comunicado reciente, el Ejército israelí indicó que las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron infraestructuras terroristas en Beit Lahia, en el norte de Gaza, incluyendo lanzaderas de misiles antitanque utilizadas por las fuerzas de Hamás. La operación tiene como objetivo debilitar la capacidad militar de Hamás y reducir las amenazas a las zonas más vulnerables de Israel.
En el norte de Gaza, las fuerzas israelíes también han extendido su ofensiva terrestre, desplazándose hacia áreas como Beit Lahia, que están cerca de la “zona de amortiguación”. Esta área, previamente desmilitarizada, se encuentra ahora en el centro de las operaciones israelíes para asegurar el control total del territorio.
En un giro reciente, las fuerzas de Hamás han lanzado tres proyectiles hacia el centro de Israel, con Tel Aviv como uno de los objetivos principales. Las alarmas antiaéreas se activaron en varias ciudades, incluyendo la zona metropolitana de Tel Aviv y el aeropuerto internacional Ben Gurion, lo que indica una escalada en la violencia. La Fuerza Aérea israelí interceptó con éxito uno de los proyectiles, mientras que los otros cayeron en zonas deshabitadas.
Las Brigadas Al Qasam, el brazo armado de Hamás, reivindicaron el ataque, señalando que fue en respuesta a lo que denominan “masacres sionistas contra civiles”. Esta retórica, acompañada de un video difundido por Hamás, muestra a combatientes preparando nuevos lanzamientos de cohetes, mientras expresan amenazas contra Tel Aviv y Jerusalén, lo que demuestra la persistente hostilidad de la organización.
Israel, por su parte, ha reiterado su compromiso con la seguridad de sus ciudadanos y la necesidad de continuar con sus operaciones para neutralizar a Hamás. Mientras tanto, las autoridades internacionales siguen exigiendo un cese de las hostilidades y una solución diplomática para poner fin al sufrimiento humano en Gaza.


