Israel autoriza ingreso limitado de ayuda a Gaza

El gobierno de Israel permite el paso de camiones con alimentos básicos para evitar una crisis humanitaria. La guerra no se detiene.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, informó este domingo que se reanudará de inmediato el ingreso de camiones con ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, tras más de dos meses de un bloqueo total. La medida busca prevenir una hambruna generalizada en el enclave palestino, donde la situación humanitaria se ha deteriorado drásticamente desde el colapso del alto el fuego en marzo.

La decisión, según un comunicado oficial de la Oficina del Primer Ministro, responde a una recomendación del Ejército israelí y a una necesidad operativa: facilitar las condiciones para ampliar los combates contra Hamas. “Israel introducirá una cantidad básica de alimentos a la población para garantizar que no se produzca una crisis de hambre en la Franja de Gaza”, precisa el texto.

La reanudación del ingreso de suministros coincide con una nueva fase de la ofensiva militar israelí. Las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron operaciones terrestres extensivas en el norte y sur de Gaza, al tiempo que se intensificaron los bombardeos aéreos. Estas acciones buscan debilitar a Hamas y lograr la liberación de los rehenes aún en manos del grupo islamista.

Israel reanuda el ingreso de ayuda humanitaria en Gaza. Foto: (REUTERS/Hatem Khaled)

Netanyahu ha reiterado que no se pondrá fin a la guerra sin una victoria total sobre Hamas. Del otro lado, el grupo palestino exige el retiro completo de las tropas israelíes del territorio como condición para negociar una tregua. Este estancamiento ha frustrado los esfuerzos diplomáticos liderados por Qatar, Egipto y Estados Unidos, que intentan mediar en un nuevo acuerdo de cese del fuego.

En paralelo, el gobierno israelí ha insistido en que tomará medidas estrictas para evitar que la ayuda humanitaria termine en manos de Hamas. La vigilancia sobre los convoyes se incrementará, con el objetivo declarado de proteger a la población civil sin beneficiar a la organización armada.

El cambio de postura de Israel ocurre también bajo presión internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó recientemente la situación en Gaza como “alarmante” y advirtió que “mucha gente está muriendo de hambre”. Afirmó que la asistencia debe reanudarse “de inmediato”. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, también expresó su preocupación y pidió que la ayuda se distribuya en los próximos 90 días.

Rubio mantuvo una conversación telefónica con Netanyahu el sábado, en la que discutieron tanto la situación humanitaria como los avances en las negociaciones para liberar a los rehenes. Según fuentes diplomáticas, Washington busca un equilibrio entre el apoyo militar a Israel y la necesidad de aliviar el sufrimiento de los civiles palestinos.

Desde Europa, Francia también elevó el tono. El ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Noel Barrot, exigió el restablecimiento inmediato y sin obstáculos de la asistencia humanitaria masiva. París ha instado a Israel a cumplir con sus obligaciones bajo el derecho internacional y permitir el acceso seguro de suministros.

Mientras tanto, las ofensivas israelíes no se detienen. Más de 670 objetivos vinculados a Hamas fueron atacados en la última semana como parte de una nueva “ola preliminar” de operaciones. Fuentes castrenses afirman que las acciones buscan debilitar la infraestructura militar del grupo islamista antes de una eventual negociación más estructurada.

En el frente diplomático, continúa tomando forma la llamada propuesta “Witkoff”, que plantea una salida política al conflicto. Esta incluiría la liberación de los rehenes, el exilio de los principales líderes de Hamas y el desarme completo del enclave. Aunque aún no hay consenso, el plan gana terreno en las discusiones entre mediadores.

Sin embargo, a pesar de estas gestiones, el conflicto sigue abierto. La entrada limitada de ayuda es, en el mejor de los casos, un alivio temporal en un escenario donde la urgencia humanitaria convive con la lógica implacable de la guerra. La paz, al menos por ahora, sigue siendo una meta lejana.

Israel apuesta por una solución militar, mientras la comunidad internacional insiste en una salida negociada. Entre ambas posiciones, millones de civiles en Gaza esperan que los alimentos que comienzan a cruzar la frontera no sean solo un gesto, sino el inicio de un cambio real.