El fin de semana, la Secretaria Nacional Antidrogas (SENAD) realizó una exitosa operación al interceptar un convoy compuesto por nueve vehículos cargados con 14 toneladas de marihuana. Los vehículos formaban parte de la estructura criminal liderada por Felipe Santiago Acosta Riveros, conocido como “Macho”, y fueron detectados en las orillas del río Piraty, en una zona boscosa de Paraguay.
El ministro de la SENAD, Jalil Rachid, no tardó en destacar el hecho de que los narcotraficantes se desplazaron en caravana de forma “campante”, como si se tratara de una operación sin temor a ser descubiertos. Esto, agregó, despierta la sospecha de que pudieran existir autoridades involucradas, ya sea recibiendo pagos por permitir el paso o, como mínimo, sin cumplir con su deber de vigilancia.
En una entrevista en radio ABC Cardinal, Rachid expresó que la caravana, que transportaba la droga de manera visible y con los asientos de los vehículos retirados para maximizar el espacio, evidenciaba la falta de control en la zona. “No puedo descartar que existan coimas. Posiblemente estén durmiendo en vez de estar trabajando”, comentó, señalando que los traficantes lograron movilizarse sin ser detenidos por los puestos de control.
El ministro también hizo hincapié en que la operativa fue meticulosamente planificada y ejecutada. Los agentes de la SENAD realizaron un seguimiento sigiloso del convoy para interceptarlo en el punto de destino y evitar que los traficantes se dispersaran antes de la incautación. Rachid explicó que esta es una de las estrategias que los narcotraficantes emplean para eludir a las autoridades: cuando ven un vehículo fuera de lo común, proceden a dispersarse, dificultando la tarea de las fuerzas de seguridad.
Una de las observaciones clave de la operación fue el cambio en la táctica utilizada por los narcotraficantes: en lugar de usar camiones grandes, ahora optan por vehículos más pequeños, lo que les permite escapar más fácilmente en caso de ser detectados. Esta modalidad de transporte en caravana también tiene el objetivo de aumentar las probabilidades de que al menos algunos vehículos logren escapar.

A pesar de los riesgos involucrados, los agentes de la SENAD lograron incautar la totalidad de la carga. Sin embargo, el ministro Rachid expresó su preocupación de que la operación podría haber sido filtrada debido a la “campante” circulación del convoy. No descartó que haya habido alguna forma de complicidad o negligencia por parte de las autoridades encargadas del control.

En cuanto a la posible protección política del líder de la organización criminal, alias “Macho”, Rachid manifestó que, aunque no puede confirmarlo con certeza, la información y los análisis de los datos proporcionados por la investigación podrían revelar detalles importantes en los próximos días. La posibilidad de que “Macho” reciba apoyo de sectores políticos genera preocupaciones adicionales sobre la complejidad de las redes de narcotráfico en Paraguay.
Rachid afirmó que, aunque se tiene certeza de que “Macho” sigue en Paraguay, el criminal permanece en paradero desconocido, escondido y con una estructura logística bien organizada para continuar con sus actividades delictivas. La SENAD trabaja en conjunto con el CODI para continuar desmantelando la red de narcotráfico en la zona de Canindeyú.
El operativo también dejó en evidencia la creciente sofisticación de los narcotraficantes en Paraguay, quienes utilizan métodos más ágiles y dispersos para trasladar grandes cargamentos de droga. A medida que el tráfico de estupefacientes se vuelve más complejo, la SENAD y otras autoridades deben redoblar esfuerzos para combatir este flagelo, aunque las complicidades internas continúen siendo una amenaza difícil de erradicar.
La lucha contra el narcotráfico en Paraguay sigue siendo un desafío, y si bien el reciente operativo es un avance, persisten interrogantes sobre las posibles infiltraciones de estas redes en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad. Sin respuestas definitivas, las autoridades deben estar alertas para poder continuar enfrentando este fenómeno, que sigue siendo uno de los mayores problemas de seguridad en el país.


