Iban a ser monjas, se enamoraron y hoy están casadas

Dos jóvenes brasileñas se conocieron en un convento, dejaron la vida religiosa y terminaron formando una familia juntas.

Francília Costa y Luiza Silvério ingresaron a un convento en Brasil convencidas de que dedicarían su vida a la religión. Años después, ambas abandonaron la vida religiosa, se enamoraron y hoy comparten su historia como pareja en redes sociales.

La relación entre ambas comenzó lejos del romance. Según contaron en una entrevista con BBC News Brasil, cuando se conocieron en el convento no se llevaban bien.

“Pensé que era una monjita presumida”, recordó Luiza entre risas. Fran confesó que sentía exactamente lo mismo.

Con el tiempo, la convivencia transformó esa antipatía en amistad. Las dos compartían el deseo de servir a Dios y continuar una vida religiosa dentro del convento.

Sin embargo, los problemas de salud mental terminaron cambiando el rumbo de ambas. Luiza atravesó un cuadro de ansiedad y depresión tras la muerte de su abuela, mientras que Fran desarrolló síndrome de pánico durante la pandemia de COVID-19.

Las dos coincidieron en que el desgaste emocional y psicológico las llevó a replantearse su permanencia en la vida religiosa. “La vida religiosa es hermosa, pero necesitas tener salud mental”, explicó Fran.

Después de dejar el convento, comenzaron una nueva vida fuera de la comunidad religiosa y decidieron compartir departamento para afrontar las dificultades económicas y empezar desde cero.

Según contaron, el primer paso lo dio Fran después de ver una comedia romántica donde los protagonistas pasaban de odiarse a enamorarse.

Actualmente están casadas, continúan practicando la fe católica y utilizan sus redes sociales para hablar sobre religión, sexualidad y salud mental.

La pareja también participa en grupos de católicos LGBT y asegura que muchas personas se acercan a ellas buscando apoyo por conflictos similares entre fe y orientación sexual. “No podemos separar nuestra fe de quienes somos”, expresó Luiza.

Ambas remarcan que ingresar al convento nunca fue una forma de escapar de su sexualidad, sino una decisión genuina vinculada a su vocación religiosa.

“Si existe Cupido, el nuestro fue Dios”, resumió Fran al hablar de la historia que hoy emociona a miles de usuarios en redes sociales.

Fuente. BBC Mundo.