La elección de León XIV como nuevo Papa conmocionó al mundo católico. Su designación como el primer pontífice nacido en Estados Unidos abrió una nueva etapa en la historia del Vaticano.
En Chicago, su hermano mayor, John Prevost, compartió su emoción por el nombramiento y rememoró los primeros signos de vocación religiosa de Robert Francis Prevost, hoy León XIV.
“Desde niño, sabía que quería ser sacerdote. No había dudas. Era su destino”, aseguró John en entrevistas con Univisión y ABC News. John relató que estaba leyendo cuando se enteró de la fumata blanca. Encendió la televisión y se emocionó al escuchar el nombre de su hermano anunciado por el cardenal Mamberti.
“Mi sobrina gritó. Yo solo dije: ‘Oh, Dios mío’. Fue un momento abrumador”, comentó.
En su primer discurso como Papa, León XIV dedicó unas palabras especiales al Perú, en particular a la diócesis de Chiclayo, donde fue obispo durante varios años. “Un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo iglesia fiel de Jesucristo”, afirmó el Papa desde el balcón del Vaticano.
Su hermano destacó que ese gesto no fue sorpresa, ya que el nuevo pontífice guarda un gran afecto por las comunidades peruanas con las que trabajó desde 1985. Robert Prevost llegó al Perú como misionero agustino y tuvo su primera experiencia en Chulucanas. Ahí comenzó un vínculo que cambió su vida para siempre.
La relación fue tan profunda que incluso se nacionalizó como peruano, hecho confirmado por Migraciones. En 2014, el papa Francisco lo nombró administrador apostólico de Chiclayo, un regreso significativo que reafirmó su compromiso con el país sudamericano.
Más allá de su labor religiosa, Prevost desarrolló un aprecio sincero por la cultura y tradiciones peruanas, en especial por la comida norteña de Lambayeque. Este arraigo cultural y espiritual ha generado expectativas sobre el rumbo que podría tomar su papado, especialmente respecto a América Latina y los sectores más vulnerables.
ABC News aseguró que el nuevo líder de la Iglesia católica era seguidor de los Cubs, lo que provocó una ola de entusiasmo entre los aficionados del North Side. Las redes se llenaron de memes que lo imaginaban como una figura celestial vestida de azul y rojo, listo para llevar bendiciones y home runs.

El propio club no tardó en reaccionar. Tom Ricketts, presidente de los Cubs, celebró la noticia con entusiasmo. “Le daríamos la bienvenida al Papa León XIV en el Wrigley Field, incluso podría cantar ‘Take Me Out to the Ballgame“, dijo, evocando la tradición de que celebridades entonen este himno durante el séptimo inning.
Pero el entusiasmo cubista se topó pronto con una objeción de peso: el hermano del papa. John Prevost, en declaraciones al Chicago Tribune, aseguró que el nuevo pontífice es, en realidad, fanático de los White Sox. “Siempre fue del South Side”, afirmó categóricamente.
Los White Sox no tardaron en responder. En un comunicado, afirmaron: “La familia siempre sabe mejor”, y anunciaron que ya habían enviado una camiseta y una gorra oficial del equipo al Vaticano. “Nos honra tener a un hincha representándonos en el Vaticano”, concluyeron.
Esta pugna deportiva con ribetes divinos se ha desarrollado en un clima de humor y orgullo cívico. Los fanáticos de ambos equipos han reavivado la histórica rivalidad con mensajes en redes, memes y discusiones que, lejos de dividir, parecen unir a la ciudad bajo una nueva causa común.
En el Wrigley Field, el cartel luminoso se transformó con el mensaje: “Hey, Chicago, ¡Él es fan de los Cubs!”, provocando sonrisas, pero también cuestionamientos tras las declaraciones familiares que lo ubicaban en la otra acera del diamante.
Ambos clubes han ofrecido invitaciones abiertas al papa para visitar sus estadios. En el caso de los Cubs, esperan que participe en el séptimo inning, como ya lo han hecho figuras como Mike Ditka o Hillary Clinton. “Sería la primera vez que un papa canta desde la cabina”, dijeron desde el club.
Los White Sox, por su parte, recordaron con humor que en los años 80 contaron con un lanzador apodado “El Papa“, aunque ahora podrían tener uno real como hincha simbólico. Esta posibilidad ha sido celebrada por la comunidad del South Side.
El catolicismo ya tiene una presencia estable en los estadios de Chicago. El reverendo Burke Masters, capellán de los Cubs, celebra misas los domingos y acompañó espiritualmente al equipo durante su histórica campaña de 2016. Su figura conecta lo sagrado con lo deportivo desde hace años.


