Hamas acepta acuerdo para cese al fuego y liberación de rehenes en Gaza

Tras 15 meses de conflicto, Hamas ha aceptado un borrador de acuerdo que contempla un cese al fuego y la liberación de decenas de rehenes. Los mediadores internacionales expresan optimismo, pero el acuerdo aún debe ser aprobado por el gabinete israelí.

La posibilidad de un cese al fuego en Gaza está más cerca que nunca, según informaron el martes funcionarios israelíes. Hamas ha aceptado un borrador de acuerdo que implica la liberación de decenas de rehenes capturados durante el ataque del 7 de octubre de 2023, que desató 15 meses de guerra con Israel. Esta semana, Qatar, un actor clave en las negociaciones, destacó que las conversaciones entre ambas partes están en su “punto más cercano” de alcanzar un acuerdo.

Según la información proporcionada a la prensa, la propuesta de acuerdo fue confirmada tanto por un funcionario egipcio como por uno de Hamas, y se obtuvo una copia del mismo. A pesar de los avances, un funcionario israelí precisó que aún se están ultimando los detalles y que el plan debe ser aprobado por el gabinete israelí antes de su implementación final.

Los detalles sobre el acuerdo, que se encuentran en la fase de negociación final, son todavía inciertos. Sin embargo, el optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo ha crecido, especialmente con la creciente presión internacional para poner fin a la guerra que ha dejado miles de muertos y desplazados. El gobierno de Estados Unidos, en colaboración con Egipto y Qatar, ha estado mediando durante el último año en un intento de alcanzar una resolución a este conflicto prolongado.

De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones, la liberación de los rehenes israelíes secuestrados por Hamas durante el ataque de octubre es uno de los puntos más cruciales de las conversaciones. Se estima que al menos 100 israelíes siguen en cautiverio en Gaza, aunque las autoridades israelíes temen que muchos de ellos hayan muerto durante los enfrentamientos. Sin embargo, el enfoque de las conversaciones sigue siendo asegurar un cese al fuego duradero y abordar las condiciones humanitarias en la región.

En paralelo, las autoridades israelíes han expresado su optimismo por la posibilidad de concluir un acuerdo antes de la investidura del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, prevista para el 20 de enero. El enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio ha estado involucrado en las negociaciones, sumando presión sobre las partes para llegar a una solución.

Majed al-Ansari, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, calificó las negociaciones de “positivas y productivas”, aunque prefirió no brindar más detalles sobre los aspectos sensibles del acuerdo. Por su parte, Hamas también declaró en un comunicado que las conversaciones han alcanzado su “fase final”, lo que alimenta las esperanzas de que se logre una resolución en los próximos días.

Mientras las conversaciones avanzan, la situación en Gaza sigue siendo crítica. La ofensiva israelí ha destruido grandes áreas de la franja, desplazando al 90% de su población, lo que ha resultado en una crisis humanitaria sin precedentes. La población palestina se enfrenta a condiciones extremas de hambre y falta de refugio, con cientos de miles viviendo en campamentos improvisados a lo largo de la costa.

Durante la noche del lunes y la madrugada del martes, los ataques israelíes en Gaza continuaron, dejando al menos 18 palestinos muertos, incluidos niños y mujeres. A la par, los rebeldes hutíes de Yemen dispararon misiles hacia Israel, aunque ninguno de los proyectiles causó víctimas. Estos intercambios subrayan la complejidad de la situación y la incertidumbre sobre el futuro de la región.

Este avance en las negociaciones para un acuerdo de paz no solo podría significar el fin de la guerra en Gaza, sino también representar una oportunidad para restaurar la estabilidad en una región devastada por años de conflicto. Sin embargo, el camino hacia un acuerdo definitivo está lleno de desafíos, y su implementación dependerá de la voluntad política tanto de Israel como de Hamas.

El contenido del borrador: un acuerdo dividido en tres fases

El acuerdo propuesto, estructurado en tres fases y basado en un plan establecido por el presidente de EE. UU., Joe Biden, con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU, comenzaría con la liberación gradual de 33 rehenes en un plazo de seis semanas. Entre los liberados se incluirían mujeres, niños, ancianos y civiles heridos, a cambio de lo que podrían ser cientos de mujeres y niños palestinos detenidos en cárceles israelíes.

En la primera fase, cinco mujeres militares israelíes serían liberadas, cada una de ellas a cambio de 50 prisioneros palestinos, incluidos 30 milicianos condenados que cumplen penas de cadena perpetua. Al concluir esta etapa, se espera que todos los cautivos civiles, ya sean vivos o muertos, hayan sido liberados.

A lo largo de los 42 días de la primera fase del acuerdo, las fuerzas israelíes se replegarían de las zonas pobladas, permitiendo que los palestinos comiencen a regresar a sus hogares en el norte de Gaza. Además, se implementaría un aumento significativo en la ayuda humanitaria, con aproximadamente 600 camiones diarios entregando suministros esenciales a la región.

Este acuerdo busca no solo liberar a los rehenes, sino también aliviar la crisis humanitaria en Gaza, en un esfuerzo por reducir las tensiones y facilitar una resolución más amplia del conflicto. Sin embargo, la implementación del plan dependerá de la voluntad de ambas partes y del seguimiento de los compromisos establecidos en el acuerdo.

Segunda Fase

La segunda fase del acuerdo aún está sujeta a negociaciones que deberán llevarse a cabo durante la primera etapa. Los detalles sobre este proceso siguen siendo difíciles de resolver, y el acuerdo no incluye garantías escritas de que el alto el fuego se mantendrá hasta que se alcance una resolución definitiva. Esto deja abierta la posibilidad de que Israel reanude su campaña militar una vez concluida la primera fase.

No obstante, los mediadores han brindado garantías verbales a Hamas de que las negociaciones proseguirá según lo pactado, y que se hará presión para implementar la segunda y tercera fases antes de que termine la primera, según indicó un funcionario egipcio. A pesar de las tensiones, las partes han mostrado su disposición a continuar trabajando hacia un acuerdo más amplio.

El acuerdo también aborda cuestiones territoriales clave, permitiendo que Israel mantenga el control del Corredor de Philadelphi, una franja de terreno a lo largo de la frontera de Gaza con Egipto, que inicialmente Hamas había exigido que Israel abandonara. Por su parte, Israel aceptaría retirarse del Corredor de Netzarim, una zona estratégica en el centro de Gaza, aunque con el compromiso de implementar un mecanismo de control para evitar el ingreso de armas cuando los palestinos regresen al norte.

La segunda fase del acuerdo se centraría en la liberación de más cautivos, principalmente soldados israelíes, a cambio de más prisioneros palestinos. Además, se contemplaría la “retirada completa” de las fuerzas israelíes de Gaza, una condición clave para Hamas. Sin embargo, Hamas ha sido claro en su postura de que no liberará a los rehenes restantes sin el fin de la guerra y una retirada completa de las tropas israelíes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha señalado previamente que retomaría las hostilidades a menos que se desmantelen las capacidades militares y gubernamentales de Hamas.

Un aspecto crítico de las negociaciones es la posible formación de un gobierno alternativo en Gaza. Si no se logra establecer un nuevo liderazgo, el acuerdo podría dejar a Hamas como la fuerza dominante en la región, lo que complica aún más las perspectivas de una solución a largo plazo para el territorio.

Tercera Fase

En una tercera fase del acuerdo en curso, se prevé la devolución de los cuerpos de los rehenes restantes a cambio de un ambicioso plan de reconstrucción para Gaza, que se llevaría a cabo en un período de tres a cinco años bajo la supervisión internacional.

Con la investidura de Donald Trump como presidente electo de EE. UU. acercándose, tanto Israel como Hamas enfrentan presiones crecientes para poner fin al conflicto antes de su toma de posesión la próxima semana. Recientemente, Steve Witkoff, el enviado de Trump para Oriente Medio, se unió a los mediadores de Estados Unidos, Egipto y Qatar en Doha, la capital de Catar, para avanzar en las conversaciones.

Trump declaró el lunes por la noche que un alto el fuego está “muy cerca”. “Entiendo que ha habido un apretón de manos y están finalizándolo. Quizás para finales de esta semana”, expresó en una entrevista con el canal Newsmax.

Sin embargo, las negociaciones han sido complejas. Hamas ha señalado a Israel como responsable de los retrasos, acusando al Estado israelí de rechazar acuerdos previamente aceptados por los mediadores o de lanzar nuevas operaciones militares tras alcanzar una propuesta de paz. Por su parte, Israel y Estados Unidos han culpado a Hamas por los obstáculos en las conversaciones.

El conflicto, que comenzó con el ataque del 7 de octubre de 2023 por parte de milicianos liderados por Hamas, dejó cerca de 1.200 personas muertas, en su mayoría civiles, y alrededor de 250 personas secuestradas. Durante un alto el fuego temporal en noviembre de 2023, aproximadamente la mitad de esos rehenes fueron liberados.

La represalia israelí ha resultado en más de 46.000 palestinos muertos, según el Ministerio de Salud de Gaza, con más de la mitad de las víctimas siendo mujeres y niños. El balance de víctimas no detalla cuántos de los fallecidos eran combatientes, lo que refleja la devastación del conflicto.

Este acuerdo, que aún está en proceso, representa un paso hacia la posibilidad de una resolución temporal, pero la incertidumbre y las tensiones continúan marcando las conversaciones en Gaza.