El fotógrafo submarino Alex Dawson logró capturar una escena extraordinaria y a la vez triste en el este de Groenlandia. Tras sumergirse a través de un agujero en el hielo marino, encontró una fosa común con restos de ballenas minke que yacen en aguas poco profundas.
Lo llamativo del hallazgo es que los cuerpos no están esparcidos por el océano, como ocurriría en una muerte natural, sino que se encuentran amontonados. Según los expertos, estas imágenes muestran cómo el ecosistema marino se ve afectado cuando se interrumpe el proceso natural de estos animales en las profundidades.
Para lograr estas fotos, el equipo tuvo que enfrentar condiciones extremas. Viajaron durante una hora a pie y en moto de nieve bajo una temperatura de -20°C y vientos muy fuertes. “Llevábamos mucho equipo: cámaras, comida, suministros de seguridad y taladros para el hielo”, recordó Dawson sobre la difícil travesía.
El grupo de seis buceadores tuvo que trasladar todo el material en trineos para poder llegar al punto exacto de la inmersión. Las fotografías finales dejan al descubierto un cementerio submarino que pocos han tenido la oportunidad de ver de cerca.
Vía: BBC Mundo.


