El Consejo Presidencial de Transición (CPT) de Haití denunció este martes el aumento de la violencia en Puerto Príncipe, impulsada por las bandas armadas. En un comunicado, condenó enérgicamente los ataques perpetrados contra dos aviones comerciales estadounidenses en el aeropuerto Toussaint Louverture el lunes 11 de noviembre. Estos ataques, uno contra un vuelo de Spirit Airlines y otro contra un vuelo de JetBlue, fueron descritos como un acto cobarde que amenaza la soberanía y seguridad del país. El CPT aseguró que los responsables serán identificados y llevados ante la justicia.
En las últimas 48 horas, las bandas armadas también han incendiado propiedades privadas y atacado a ciudadanos, poniendo en peligro vidas y aumentando el caos en la capital. Como respuesta, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, apoyados por la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, reforzaron la seguridad en las inmediaciones del aeropuerto para proteger los vuelos comerciales.
Estos ataques llevaron a la Administración Federal de Aviación de EE. UU. a prohibir temporalmente los vuelos comerciales a Haití, y American Airlines suspendió sus operaciones hacia el país durante tres meses después de que una de sus aeronaves fuera alcanzada por un disparo. La ONU también suspendió temporalmente la entrega de ayuda humanitaria en Puerto Príncipe debido a la inseguridad.
Carlos Hércules, ministro de Justicia en funciones, calificó los ataques como “un acto terrorista” y pidió a las fuerzas de seguridad tomar medidas inmediatas para restaurar el orden. El CPT, establecido para liderar el país hasta las elecciones de 2026, también instó a la población a colaborar con las autoridades para prevenir futuros actos violentos.
La violencia de las pandillas sigue siendo un desafío grave en Haití, donde las bandas controlan más del 80% de la capital y continúan imponiendo su ley a través de asesinatos, secuestros y saqueos. La situación ha llevado a la suspensión de actividades en el aeropuerto y al cierre de escuelas y comercios. Mientras tanto, la ONU reportó más de 3,600 homicidios y 1,100 secuestros entre enero y junio de 2024, además del desplazamiento forzado de más de 700,000 personas.
A pesar del despliegue de una fuerza internacional liderada por agentes kenianos, las bandas siguen manteniendo el control, lo que agrava aún más la crisis humanitaria en el país.


