Gobierno uruguayo evalúa modificar el pasaporte tras objeciones de Francia y Alemania

La nueva versión del pasaporte uruguayo, que omite el lugar de nacimiento en su primera página, desató una controversia diplomática con Francia y Alemania. Si bien el gobierno defendió su decisión como una adecuación a normas internacionales, el presidente Yamandú Orsi abrió la puerta a revisar si la medida continúa generando trabas a los ciudadanos.

Desde abril, los pasaportes uruguayos han incorporado cambios que, si bien fueron impulsados por recomendaciones internacionales, han generado un inesperado conflicto diplomático. Francia y Alemania comunicaron recientemente que no aceptarán el nuevo documento, por no incluir el lugar de nacimiento en su primera página.

El gobierno uruguayo argumentó que la modificación sigue directrices de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), con el objetivo de garantizar la libre circulación sin discriminación. Sin embargo, la omisión del lugar de nacimiento fue interpretada de manera adversa por los gobiernos europeo, lo que llevó a una respuesta oficial desde Montevideo.

Entre las principales novedades del pasaporte actualizado se encuentra el cambio del campo “Nacionalidad” por “Nacionalidad/Ciudadanía”, unificando el código “URY” tanto para ciudadanos naturales como legales. Esta decisión busca reflejar una perspectiva inclusiva y moderna de la identidad nacional.

No obstante, las autoridades alemanas y francesas consideraron que la falta del dato de nacimiento puede generar obstáculos en los controles fronterizos. Como resultado, se llamó en consulta a sus respectivos embajadores, lo que refleja la magnitud diplomática que ha adquirido el asunto.

En respuesta, la canciller interina Valeria Csukasi y la subsecretaria del Interior, Gabriela Valverde, se reunieron con los diplomáticos europeos para defender la medida. Ambas explicaron que la reforma se enmarca en estándares internacionales vinculados a derechos humanos y no representa una omisión arbitraria.

La Cancillería emitió un comunicado en el que enfatiza que la decisión “responde a normas internacionales de Derechos Humanos, relativas a la facilitación de la movilidad humana, libre circulación e identidad, sin discriminación”. El documento insistió en que Uruguay está cumpliendo con compromisos internacionales asumidos.

El presidente Yamandú Orsi, al ser consultado por la prensa durante la asunción de intendentes departamentales, aseguró que está dispuesto a modificar el pasaporte si la situación lo requiere. “Siempre estamos dispuestos a cambiar si se complica la cosa. Lo resolveremos”, declaró el mandatario.

Orsi recalcó que la negativa provino principalmente de Alemania y que la posición de Francia aún no es definitiva. “Esto vino por una sugerencia de un protocolo internacional. Me lo habían contado con entusiasmo porque se venía trabajando hace tiempo con organismos internacionales”, explicó.

No obstante, reconoció que se trata de un “caso puntual”, aunque no menor, que merece atención. El presidente afirmó estar en diálogo con los ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores para analizar alternativas que no comprometan la movilidad de los uruguayos.

Por su parte, la oposición no tardó en reaccionar. El senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva calificó la decisión como una “torpeza” y la atribuyó a una visión “snobista” de la política internacional. “En el mundo del sentido común deben figurar la ciudadanía y el lugar de nacimiento, como en los pasaportes italianos”, señaló.

Ante la escalada de la controversia, el gobierno reiteró que los cambios no alteran los requisitos para solicitar pasaportes ni afectan la identidad de los ciudadanos. Sin embargo, la promesa presidencial de revisar la medida sugiere que podría haber una marcha atrás parcial si persisten las restricciones internacionales.