Francia conmemora este jueves a las 132 víctimas de los atentados yihadistas de noviembre de 2015, un dolor que, según el presidente Emmanuel Macron, “sigue vivo” a una década de la tragedia.
Los ataques, reivindicados por el grupo Estado Islámico, se convirtieron en los más sangrientos de Europa en los años 2010, dejando un saldo de muerte y heridas que marcaron la historia reciente del continente.
Macron, acompañado por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, recorrió los lugares de los ataques antes de la inauguración del Jardín del Recuerdo, donde se recordó a las víctimas con un acto solemne y emotivo.
Los atentados comenzaron en las afueras del Estadio de Francia durante un partido entre Francia y Alemania, con la presencia del entonces presidente François Hollande. Allí perdió la vida Manuel Dias, recordado por su familia como un amante de la vida.
Esa misma noche, en la sala de conciertos Bataclan, decenas de personas fueron asesinadas durante un concierto de la banda Eagles of Death Metal. Otros ataques se produjeron en restaurantes y bares de la capital, sumando 132 víctimas fatales.
Nueve de los atacantes murieron esa noche, ya sea por disparos de la policía o al detonar los explosivos que llevaban. Solo Salah Abdeslam sobrevivió, huyó y fue detenido meses después en Bélgica.
Tras la derrota del autoproclamado califato del Estado Islámico en Siria en 2019, Abdeslam permanece encarcelado en Francia, abierto a participar en iniciativas de “justicia restaurativa” con las víctimas, según su abogada.
La exnovia de Abdeslam, arrestada recientemente, fue acusada de planear un ataque yihadista, recordando que la amenaza del terrorismo sigue presente y ha evolucionado hacia individuos más jóvenes, aislados y radicalizados en redes sociales.
Los sobrevivientes y familiares de las víctimas han reconstruido sus vidas, pero reconocen que el dolor persiste. “Los terroristas no ganaron esa noche”, asegura Arthur Dénouveaux, presidente de la asociación Life for Paris.
Algunos familiares evitan los lugares donde perdieron a sus seres queridos. Hugo Sarrade, hijo de una víctima del Bataclan, afirmó que no puede acercarse a ese lugar y este aniversario tampoco lo hará.
En la plaza de la República, ciudadanos depositaron flores, velas y mensajes de apoyo. “Diez años después, la herida sigue abierta”, comentó Antoine Grignon, recordando la magnitud del impacto social y emocional.
El Museo Memorial del Terrorismo, previsto para 2029, conservará cerca de 500 objetos relacionados con los ataques y sus víctimas, como entradas de conciertos y pertenencias, con el objetivo de mantener viva la memoria de los hechos y de quienes los padecieron.
Fuente: AFP


