El caso de Félix Urbieta, secuestrado hace ocho años en Paraguay, ha dado un nuevo giro con las recientes declaraciones de Lourdes Teresita Ramos, quien fue capturada la noche del sábado en Belén Cué, Horqueta. Ramos está siendo vinculada con el Ejército de Mariscal López (EML), un grupo criminal que operó en el país durante la misma época del secuestro de Urbieta, ocurrido el 12 de octubre de 2016.
Según fuentes policiales, Ramos habría afirmado que Urbieta fue fusilado, pero las autoridades aún no han podido confirmar esta información. Nimio Cardozo, jefe del Departamento de Antisecuestro de la Policía Nacional, aclaró que, si bien circula la teoría del fusilamiento, no le consta personalmente que esto haya sucedido.
A lo largo de la investigación, se ha manejado la hipótesis de que el ganadero no sobrevivió al secuestro. Sin embargo, hasta ahora no se había podido confirmar cómo o cuándo perdió la vida. Las declaraciones de Ramos sobre la ejecución en cautiverio y la ubicación aproximada del cadáver marcan un nuevo avance, aunque la veracidad de sus palabras está aún bajo revisión.
Ramos, quien en el momento del secuestro estaba embarazada, negó haber participado directamente en el fusilamiento. Según su relato, Urbieta permaneció en el campamento principal, pero después de que las negociaciones fallaron, el líder del grupo, Alejandro Ramos, habría dado la orden de ejecutarlo. La joven indicó que los responsables de la muerte fueron los hermanos Antonio y Feliciano Bernal Maíz, quienes habían desertado del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y se habían unido al EML.
El jefe de Antisecuestro, Cardozo, ha señalado que la información proporcionada por Ramos se está tomando con cautela. En las próximas horas, se realizarán operativos de búsqueda en la zona indicada por la detenida, que, según ella, podría contener los restos de Urbieta. Sin embargo, el proceso de confirmación será largo, ya que los operativos relacionados con grupos terroristas suelen extenderse por un largo período de tiempo.
Entre los objetos incautados durante la captura de Ramos se encuentran armas, explosivos, un teléfono celular y una carta, aunque no se encontraron documentos manuscritos que pudieran arrojar más información relevante. La joven detenida ha mostrado una actitud colaborativa, brindando detalles sobre su participación y la posible ubicación del cadáver de Urbieta. Cardozo afirmó que su perfil es diferente al de otros miembros del grupo armado, lo que podría abrir nuevas posibilidades en la investigación.
Aunque la Policía Nacional sigue investigando el caso, la revelación de Ramos ha reavivado el debate sobre el destino de Urbieta. Su secuestro, uno de los más sonados de la historia reciente del país, sigue siendo un enigma, y la posibilidad de que haya sido fusilado plantea nuevas preguntas sobre el modus operandi de los grupos terroristas que operaban en Paraguay en esa época.
Por ahora, las autoridades mantienen su cautela, pero los esfuerzos para recuperar los restos de Urbieta continúan. Este nuevo desarrollo podría ser clave en la resolución de un caso que lleva años sin respuesta, mientras se espera que las investigaciones arrojen más detalles sobre lo ocurrido hace ocho años.


