La icónica actriz Sally Kirkland falleció a los 84 años este martes a las 4:50 a.m. en una residencia de cuidados paliativos, según informó TMZ, tras un año de deterioro progresivo por demencia.
Su entorno cercano confirmó a medios como People y Entertainment Weekly que los últimos meses estuvieron marcados por complicaciones médicas y caídas que afectaron su salud.
Kirkland alcanzó el reconocimiento internacional con Anna (1987), interpretación que le valió un Globo de Oro, un Independent Spirit Award y una nominación al Oscar como Mejor Actriz, consolidándose como referente del cine estadounidense.
En esa película, interpretó a una inmigrante checa en Nueva York y se preparó intensamente, solicitando ayuda de colegas como Al Pacino y Robert De Niro para perfeccionar el acento, según relató a People.
Nacida en Nueva York en 1941, fue hija de Sally Kirkland Sr., influyente editora de moda en Vogue y LIFE. Se formó en el Actors Studio y en la American Academy of Dramatic Arts, sentando bases sólidas para su carrera.
Sus primeros pasos fueron en el teatro Off-Broadway en los años 60, con actuaciones que incluyeron desnudos y generaron debates sobre los límites de la expresión escénica. “El espíritu humano debe manifestarse”, decía sobre esta etapa.
Durante esa época, Kirkland estuvo vinculada a la famosa Factory de Andy Warhol y participó en películas como The 13 Most Beautiful Women (1964), Futz (1969) y Coming Apart (1969). También recordó su relación con Bob Dylan en Nueva York, con quien mantuvo un vínculo en los años 70.
En televisión, su carrera incluyó apariciones en Hawaii Five-O, Police Story, Three’s Company, Kojak, Starsky & Hutch, Charlie’s Angels y Falcon Crest, mostrando su versatilidad como actriz.
En las décadas de 70 y 80 continuó explorando papeles desafiantes, con filmes como Going Home (1971), The Way We Were (1973), Crazy Mama (1975), A Star Is Born (1976) y Private Benjamin (1980), hasta consolidar su reconocimiento con Anna.
Tras su éxito, participó en producciones como Paint It Black (1989), Two Evil Eyes (1990), JFK (1991) y Gunmen (1994), así como en telefilmes y series que mantuvieron su presencia en el público.
Sally Kirkland estuvo casada en dos ocasiones, con Michael Jarrett y Mark Hebert, relaciones breves que reflejaban la intensidad que la caracterizaba: “Es difícil encontrar a un hombre que pueda manejar mi intensidad”, confesó.
En sus últimos años, además de continuar con el yoga, se dedicó a la mentoría espiritual y al voluntariado, recibiendo reconocimiento por su entrega a amigos, comunidad y al arte, dejando un legado que combina glamour, disciplina artística y humanidad.
Fuente: Infobae


