El mundo de la música recibió un duro golpe el pasado jueves 18 de septiembre, con la trágica muerte de Brett James, uno de los compositores más influyentes de la música country y pop de las últimas décadas. James, de 57 años, falleció en un accidente aéreo en las cercanías de Franklin, en el estado de Carolina del Norte.
El siniestro, que también se cobró la vida de otras dos personas, generó un fuerte impacto en la industria musical estadounidense. Según reportes de la Policía de Carreteras de Carolina del Norte, el accidente se produjo alrededor de las 15:00 horas locales, cuando la avioneta monomotor en la que viajaba James cayó cerca de la escuela primaria Iotla Valley, en el condado de Macon.
La aeronave, de matrícula N218VB y propiedad del propio compositor —cuyo nombre legal era Brett James Cornelius— había despegado desde el aeropuerto John C. Tune de Nashville, Tennessee. Las autoridades confirmaron que no hubo víctimas en tierra, ya que el impacto se produjo fuera del perímetro escolar.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y la Administración Federal de Aviación (FAA) anunciaron la apertura de una investigación federal para determinar las causas del accidente. El proceso incluirá el análisis del plan de vuelo, condiciones meteorológicas y posibles fallas técnicas o humanas.
Además de Brett James, las autoridades confirmaron la muerte de Melody Carole y Meryl Maxwell Wilson, quienes también viajaban en la aeronave. Las identidades fueron reveladas tras ser notificadas sus familias, sin que se haya especificado el vínculo entre las víctimas.
Brett James fue una figura central en la composición musical contemporánea, con más de 500 canciones publicadas y más de 110 millones de copias vendidas en álbumes donde participó. Fue galardonado con un Grammy en 2006 por coescribir el exitoso tema “Jesus, Take the Wheel”, interpretado por Carrie Underwood.
Esa canción no solo marcó un hito en su carrera, sino que consolidó su posición como referente del country a nivel internacional. También trabajó con artistas como Faith Hill, Tim McGraw, Bon Jovi, Kelly Clarkson y Kenny Chesney, ampliando su influencia al pop y al rock.
En 2020, su trayectoria fue reconocida con su incorporación al Nashville Songwriters’ Hall of Fame, uno de los máximos honores para un compositor en Estados Unidos. Su muerte deja un vacío difícil de llenar entre colegas, artistas y productores que destacaron su talento, ética y generosidad.
Organizaciones como la ASCAP (Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores) lamentaron su fallecimiento y destacaron su rol como defensor de los derechos de los compositores. Por su parte, artistas como Dierks Bentley lo homenajearon en redes sociales, describiéndolo como “una leyenda total”.
Mientras tanto, las entidades responsables del análisis técnico indicaron que los resultados preliminares de la investigación podrían darse a conocer en las próximas semanas, aunque el informe final podría tardar meses. Por ahora, se descartan fallas estructurales inmediatas, pero se mantiene abierta la evaluación de múltiples factores.
A pesar de su repentina partida, el legado de Brett James continuará. Su editorial Cornman Music, así como otras editoras asociadas, seguirán gestionando sus obras bajo la normativa vigente. La Country Music Association y la Recording Academy aseguraron que su catálogo seguirá disponible para licencias, grabaciones y nuevas producciones.


