¿Existen perros realmente peligrosos o depende de cómo fueron criados?

El reconocido adiestrador César Milán, aseguró que razas como el pitbull, el rottweiler y el pastor alemán no nacen agresivas. Según explicó, la educación, el entorno y la responsabilidad de las personas marcan la diferencia.

¿Existen perros realmente peligrosos o es culpa de los dueños? Esa es una de las preguntas más frecuentes entre quienes buscan una mascota. Para César Millán, uno de los entrenadores caninos más reconocidos del mundo, la respuesta apunta mucho más a las personas que a los animales.

El especialista sostuvo que razas como el pitbull, el rottweiler y el pastor alemán cargan con una mala reputación construida por prejuicios y por la forma en que muchos dueños los crían o entrenan.

Según explicó, antes de elegir un perro es fundamental conocer su nivel de energía, su temperamento y las necesidades propias de cada raza. También advirtió sobre los riesgos de la cría irresponsable, ya que seleccionar ejemplares por agresividad o dominancia puede potenciar conductas indeseadas.

Millán recordó que los pastores alemanes son ampliamente utilizados en fuerzas de seguridad y rescate por su inteligencia y capacidad de trabajo, mientras que los rottweilers y pitbulls suelen ser víctimas de estigmas que, asegura, fueron creados por los humanos y no por su naturaleza.

¿Por qué los perros grandes aparecen más en las noticias?

En otra de sus reflexiones, César Millán señaló que los perros pequeños suelen morder con más frecuencia que los de razas grandes, pero esos episodios rara vez alcanzan notoriedad porque las lesiones generalmente son menores. En cambio, cuando un perro de gran tamaño ataca, el caso suele recibir una amplia cobertura debido a la gravedad de las consecuencias.

Para el entrenador, esa diferencia contribuye a reforzar el estigma sobre razas como el pitbull o el rottweiler, entre otros. A su criterio, el verdadero problema no está en la raza, sino en la educación, el manejo y la responsabilidad de quienes los crían.

Millán también destacó el papel de Daddy, el pitbull que lo acompañó durante gran parte de su carrera y que, según él, ayudó a cambiar la percepción mundial sobre esta raza.

Como conclusión, el especialista insistió en que la convivencia responsable depende del ejercicio, disciplina y afecto. Para él, el comportamiento de un perro está mucho más relacionado con el entorno, la educación y el compromiso de sus dueños que con la raza a la que pertenece.