Biden autoriza el uso de misiles de largo alcance por parte de Ucrania: un cambio clave en la guerra con Rusia

El presidente de EE.UU., Joe Biden, levantó la prohibición que restringía a Ucrania el uso de misiles ATACMS para atacar objetivos dentro de Rusia.

Esta decisión marca un cambio significativo en la estrategia estadounidense, ya que estos misiles tienen un alcance de hasta 300 km y podrían impactar profundamente en el territorio ruso. Aunque aún no hay confirmación oficial, Ucrania planea usar estos misiles para avanzar en la guerra. El Kremlin advierte que esto podría cambiar la naturaleza del conflicto.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, decidió levantar la prohibición sobre el uso de misiles de largo alcance ATACMS por parte de Ucrania, permitiéndole atacar posiciones estratégicas dentro de territorio ruso. Esta decisión marca un giro significativo en la política estadounidense hacia Ucrania, ya que estos misiles tienen la capacidad de alcanzar hasta 300 kilómetros, lo que les permite impactar profundamente en zonas controladas por Rusia.

Aunque no ha habido confirmación oficial por parte de la Casa Blanca o el Pentágono, varios medios estadounidenses, como The New York Times y The Washington Post, informaron sobre la decisión. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, se refirió a los reportes, pero evitó confirmar o negar la autorización de Biden, señalando que los misiles “hablarán por sí mismos” en el campo de batalla.

El uso de estos misiles de largo alcance es una de las demandas más persistentes de Ucrania, que ha estado solicitando esta capacidad durante meses. Si bien algunos analistas dudan de que este cambio altera el rumbo general de la guerra, muchos consideran que podría dar a Ucrania una ventaja crucial en el conflicto, especialmente cuando las fuerzas rusas parecen estar ganando terreno en ciertas áreas.

Además, la decisión de Biden se produce en un contexto de creciente preocupación por la participación de tropas norcoreanas en el conflicto del lado ruso, lo que ha elevado las tensiones tanto en Washington como en Kiev. Aunque el Kremlin aún no ha reaccionado oficialmente, el presidente Vladimir Putin ya advirtió en septiembre que el uso de misiles de largo alcance contra Rusia sería considerado una “participación directa” de la OTAN en la guerra, lo que podría intensificar aún más el conflicto.

El sistema de misiles ATACMS, desarrollado por Lockheed Martin, ha sido utilizado previamente en la ocupada Crimea, pero ahora, con esta nueva autorización, Ucrania podrá atacar áreas más profundas dentro de Rusia, incluidos centros logísticos y bases militares. Aunque la decisión podría cambiar el panorama táctico, algunos funcionarios estadounidenses siguen siendo cautelosos respecto al impacto que tendrá en el curso de la guerra.

La situación está en constante evolución, y se espera que Ucrania lance su primer ataque con estos misiles en los próximos días, justo cuando se anticipa un asalto por parte de las fuerzas rusas y norcoreanas en la región de Kursk. El presidente de Ucrania, Serhii Kuzan, considera que esta decisión llega en el momento justo, ya que podría equilibrar la balanza en un conflicto que, de no cambiar, podría poner a Ucrania en una posición aún más vulnerable frente a los avances rusos.

Este giro estratégico en la ayuda de EE.UU. a Ucrania podría tener un impacto importante en el desarrollo de la guerra, aunque la incertidumbre persiste sobre cómo se manifestará en el terreno en las próximas semanas.