Estrés del Mundial: qué le pasa al cuerpo de los futbolistas el día del partido

Un estudio realizado en atletas de élite reveló que los niveles de cortisol se disparan desde las primeras horas de la mañana en los días de competición. Los especialistas afirman que esta reacción prepara al organismo para rendir al máximo, pero también puede aumentar el riesgo de lesiones.

Mucho antes de que ruede la pelota, el cuerpo de los futbolistas ya está jugando su propio partido. Una investigación realizada con 190 atletas de alto rendimiento descubrió que los niveles de cortisol, la principal hormona relacionada con el estrés, aumentan hasta tres veces más en las mañanas de competición que en los días de descanso.

El estudio, publicado en la revista científica Psychoneuroendocrinology y liderado por investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (España), detectó que el cortisol aumenta un 82,1% el día del partido, frente al 24,7% registrado en jornadas sin competencia.

Los especialistas explican que esta respuesta funciona como un mecanismo natural de preparación. El cerebro anticipa el desafío que se avecina y activa una serie de procesos biológicos que aumentan la energía, la concentración y el estado de alerta incluso antes de llegar al estadio.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron muestras de saliva de futbolistas y otros deportistas profesionales al despertar y 30 minutos después. Los resultados mostraron que el organismo comienza a prepararse para competir desde el primer momento del día.

Uno de los hallazgos más llamativos es que no existen diferencias significativas entre deportes individuales y colectivos. Es decir, un futbolista experimenta niveles de activación similares a los de un atleta que compite solo.

Los investigadores consideran que esta información puede convertirse en una herramienta clave para los cuerpos técnicos. Medir el nivel de activación de cada jugador permitiría detectar cuándo un deportista está demasiado estresado o, por el contrario, insuficientemente preparado para afrontar una competencia de máxima exigencia.

El estudio también advierte sobre los riesgos de una sobreactivación. El exceso de estrés, las alteraciones del sueño y la presión acumulada durante torneos largos pueden afectar el rendimiento y aumentar la probabilidad de sufrir lesiones musculares.

Por eso, los especialistas sostienen que controlar el descanso, mantener rutinas estables y gestionar la presión emocional son factores tan importantes como el entrenamiento físico cuando se trata de competir al más alto nivel.