El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, hizo una advertencia contundente sobre los riesgos para la seguridad del Canal de Panamá, señalando la influencia de los intereses chinos en la zona. Durante su visita a la Base Naval Vasco Núñez de Balboa, en Panamá, Hegseth afirmó que su país no permitirá que potencias extranjeras como China interfieran en el funcionamiento de esta vital vía de navegación interoceánica. La seguridad y accesibilidad del canal, crucial para el comercio mundial, se mantienen como prioridades para Estados Unidos en su relación con Panamá.
El funcionario estadounidense destacó que ambas naciones han reforzado su cooperación en defensa en las últimas semanas, lo que refleja un renovado enfoque hacia la protección de los intereses compartidos. Hegseth subrayó que, en términos de seguridad y defensa, se han logrado más avances en las últimas semanas que en las últimas décadas. La colaboración se ha intensificado bajo un marco de alianza bilateral, y su visita se produce en un contexto de creciente tensión por la influencia de China en la región.
En su encuentro con el presidente panameño, José Raúl Mulino, Hegseth expresó su apoyo al fortalecimiento de los lazos entre ambos países. A través de una publicación en la red social X, el secretario estadounidense destacó la importancia de este vínculo, calificándolo como una muestra de respeto y confianza mutua. La conversación entre ambos líderes giró en torno a temas de defensa, seguridad y la soberanía de Panamá sobre su canal, así como sobre la presencia de empresas chinas en las infraestructuras clave.

Un tema central en el discurso de Hegseth fue la participación de empresas vinculadas a China en la gestión de puertos clave en el Canal de Panamá, como los puertos de Balboa y Cristóbal. Estos puertos, operados por Panama Ports, una filial de CK Hutchison Holding de Hong Kong, han sido objeto de críticas por parte de Estados Unidos debido a su vinculación con intereses chinos. Hegseth subrayó que estas empresas chinas podrían estar utilizando la infraestructura para realizar actividades de vigilancia, lo que pondría en riesgo tanto la seguridad de Panamá como la de Estados Unidos.
El secretario de Defensa también mencionó la reciente transacción en la que Panamá Ports acordó vender su participación mayoritaria a un consorcio que incluye a BlackRock Inc., una firma de inversión estadounidense. Aunque el acuerdo podría suponer una reducción de la influencia china, Hegseth afirmó que la presencia de empresas chinas sigue representando una amenaza potencial para la soberanía y la seguridad de la región.

Por su parte, la Embajada de China en Panamá reaccionó a las declaraciones de Hegseth, calificandolas de parte de una “campaña sensacionalista” destinada a socavar la cooperación entre Panamá y China. En su comunicado, la diplomacia china acusó a Estados Unidos de promover teorías infundadas sobre amenazas chinas como parte de sus intereses hegemónicos en América Latina.
En paralelo, las autoridades panameñas han comenzado a distanciarse de China en algunos frentes. En una decisión que podría tener repercusiones significativas, el presidente Mulino anunció que Panamá no renovará su acuerdo con Beijing en el marco de la Iniciativa de la Ruta de la Seda. Esta iniciativa, promovida por el gobierno chino, busca financiar y desarrollar proyectos de infraestructura en todo el mundo, y Panamá había sido uno de los países que firmó un acuerdo en 2017 para unirse a este proyecto.
La creciente intervención de Estados Unidos en los asuntos panameños se refleja también en las denuncias presentadas por la Contraloría General de Panamá. La entidad fiscalizadora ha interpuesto denuncias penales contra funcionarios de Panama Ports y la Autoridad Marítima de Panamá por presuntas irregularidades en la renovación de la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal en 2021. La Contraloría ha calificado el contrato de “leonino” y sostiene que la renovación causó pérdidas millonarias al Estado panameño.


