El Gobierno de Estados Unidos ha decidido retirar la designación de “significativamente corrupto” a Juan Carlos Duarte, quien ocupaba el cargo de asesor jurídico en la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Esta decisión, que ha tomado por sorpresa a muchos, se produce después de que Duarte estuviera involucrado en un escándalo de sobornos y obstrucción de investigaciones, junto con el exvicepresidente paraguayo Hugo Velázquez, en 2022.
El trámite para eliminar esta sanción fue iniciado por Duarte, quien utilizó la Embajada de EE.UU. en Paraguay para llevar a cabo el procedimiento, sin necesidad de viajar al país norteamericano. Esta medida implica que Duarte queda fuera de la lista de personas sancionadas por el Departamento de Estado de EE.UU. por corrupción, lo que también le permite recuperar la posibilidad de viajar a Estados Unidos.
En agosto de 2022, tanto Duarte como Velázquez fueron incluidos en la lista de sancionados por el Departamento de Estado de EE.UU., debido a su presunta participación en un esquema de sobornos. Se les acusaba de haber ofrecido más de un millón de dólares a un funcionario público paraguayo para obstruir una investigación que amenazaba con perjudicar a Velázquez y sus intereses económicos.
El embajador estadounidense en Paraguay en ese momento, Marc Ostfield, acusó a Duarte de ser un colaborador cercano de Velázquez y de haber formado parte de esta operación para frenar la investigación. Además de la sanción individual contra ambos, se incluyó en las medidas a sus familiares más cercanos, quienes fueron prohibidos de ingresar a EE.UU. en virtud de la política de sanciones contra la corrupción.
La sanción fue firmada por el propio secretario de Estado, Antony Blinken, quien destacó en su momento que las acciones de Duarte y Velázquez estaban erosionando la confianza en el gobierno de Paraguay y aprovechaban las posiciones de poder dentro de la Entidad Binacional Yacyretá, uno de los activos más importantes del país. Esta designación fue parte de un esfuerzo por parte de EE.UU. para sancionar la corrupción en América Latina y fortalecer la transparencia en el ejercicio del poder público.
A pesar de las alegaciones graves en su contra, Duarte se mostró dispuesto a colaborar con la justicia paraguaya y solicitó al fiscal general Emiliano Rolón que revisara su caso. En este sentido, se mostró a favor de una resolución judicial que pudiera limpiar su nombre y rectificar las acusaciones. La eliminación de la designación por parte de EE.UU. parece ser un primer paso en ese proceso de rehabilitación pública y política.
Aunque no se ha revelado públicamente el motivo exacto de la revocación de la sanción, algunos analistas sugieren que podría estar relacionado con un cambio en las evidencias presentadas o con la cooperación de Duarte con las autoridades. Sin embargo, las autoridades estadounidenses no han ofrecido detalles adicionales sobre el proceso que llevó a la decisión.
Esta resolución ha generado especulaciones sobre si Hugo Velázquez, quien sigue siendo una figura clave en la política paraguaya, podría buscar una medida similar. Velázquez, que también fue designado como “significativamente corrupto”, podría intentar limpiar su imagen ante las autoridades estadounidenses y paraguayas, lo que generaría un interesante precedente político.
En el ámbito político, la eliminación de la designación a Duarte también podría tener repercusiones en la relación entre Paraguay y EE.UU. en cuanto a la lucha contra la corrupción y la transparencia en las instituciones gubernamentales. Aunque la revocación de la sanción no borra las acusaciones previas, sí abre la puerta a un posible cambio en la percepción pública sobre la capacidad de las instituciones internacionales para evaluar casos de corrupción en la región.
El caso Duarte es solo uno de los muchos que han surgido en los últimos años en América Latina, donde la corrupción sigue siendo un tema central de debate. Las sanciones de EE.UU. han sido una herramienta clave para presionar a gobiernos y funcionarios que han abusado de su poder, pero el caso de Duarte demuestra que, en ocasiones, los procedimientos pueden ser revisados y revertidos.


