En la madrugada del domingo, la región de Bryansk, en Rusia, fue escenario de un nuevo ataque con misiles balísticos ATACMS, según el Ministerio de Defensa ruso. Se reportaron seis misiles lanzados por Ucrania, de los cuales cinco fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea S-400 y Pantsir, mientras que el sexto resultó dañado. El impacto de los fragmentos del misil destruido provocó un incendio en una instalación militar local, que fue rápidamente controlado, sin víctimas ni daños significativos.

Este ataque ocurre en un contexto de creciente tensión entre Rusia y Ucrania, mientras las autoridades rusas confirmaron que los misiles utilizados eran de tipo ATACMS, una de las armas más avanzadas de Ucrania. Pocos días después, Rusia decidió avanzar en su doctrina nuclear, firmando un decreto que autoriza el uso de armas nucleares contra cualquier estado no nuclear que reciba apoyo de potencias nucleares, una clara referencia a Estados Unidos y la OTAN. Esta decisión se produce en el contexto del milésimo día de la ofensiva rusa en Ucrania y en medio de la aprobación por parte de Washington del uso de misiles de largo alcance por parte de Ucrania para atacar objetivos dentro de territorio ruso.
El Kremlin expresó su rechazo a la medida tomada por Estados Unidos, calificándola de “imprudente” y advirtiendo que Moscú respondería. Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, detalló que los cambios en la doctrina nuclear rusa ya están “prácticamente formulados” y serán formalizados si la situación lo requiere. Según la nueva doctrina, Rusia podría recurrir al uso de armas nucleares si un país de una coalición militar (como la OTAN) ataca a Rusia o sus aliados. Además, se prevé el uso de armas nucleares en caso de “ataques masivos” con misiles de crucero, hipersónicos o drones que violen el espacio aéreo ruso.
El endurecimiento de la postura nuclear de Rusia subraya la creciente volatilidad del conflicto ucraniano, con implicaciones de alcance global. Los analistas consideran este movimiento una respuesta directa a la implicación más activa de Occidente en el conflicto, especialmente a la luz de la aprobación estadounidense para que Ucrania pueda usar misiles de largo alcance en territorio ruso. Con la amenaza de un conflicto nuclear ahora más presente, las tensiones globales continúan escalando, mientras el mundo observa con creciente preocupación los próximos pasos del Kremlin.


