En la Cumbre de la CELAC, Brasil apuesta por el multilateralismo y estrecha lazos con China e Irán

Durante la IX Cumbre de la CELAC en Tegucigalpa, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva resaltó la importancia del bloque regional y reafirmó la necesidad de redefinir la inserción de América Latina en el nuevo orden global, en medio de tensiones económicas y geopolíticas.

La IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Tegucigalpa, Honduras, el 9 de abril, fue el escenario en el que Brasil, bajo el liderazgo de Luiz Inácio Lula da Silva, buscó consolidar su papel como líder de la región. La CELAC, un bloque creado en 2010 como alternativa a la OEA, ha enfrentado varios altibajos, especialmente durante el gobierno de Jair Bolsonaro, quien retiró a Brasil del grupo debido a la presencia de Cuba y Venezuela.

En su discurso en la cumbre, Lula destacó la relevancia de la CELAC como un contrapeso a las políticas de aranceles impuestos por el expresidente estadounidense Donald Trump. “Los aranceles arbitrarios desestabilizan la economía mundial”, afirmó, al tiempo que subrayó la necesidad de que América Latina y el Caribe redefinan su lugar en el mundo.

Para Lula, la situación económica global, marcada por el aumento de aranceles y tensiones comerciales, exige una respuesta regional coordinada. En su intervención, reiteró que América Latina debe “recuperar su autonomía”, en un contexto donde los intentos de restaurar viejas hegemonías parecen amenazar a la región. El presidente brasileño también hizo énfasis en la necesidad de fortalecer el comercio intra-regional, no solo con productos agrícolas, sino también con manufacturas y semimanufacturas, con Brasil como un socio clave.

En este sentido, Lula resaltó que el comercio con los países de la CELAC alcanza los 86.000 millones de dólares y que la región representa un mercado de 670 millones de personas. Este flujo comercial, según él, debe intensificarse para que América Latina esté mejor protegida frente a las políticas unilaterales impuestas por actores externos como Estados Unidos.

El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva durante la presentación de los logros del gobierno federal. Foto: (AP Foto/Eraldo Peres)

En paralelo a las discusiones económicas, la cumbre fue una plataforma para Brasil para posicionarse como líder regional en temas medioambientales. El país se prepara para acoger la COP-30 en noviembre en Belém, un evento clave que servirá para consolidar la agenda medioambiental de Lula, particularmente en relación con la preservación de la Amazonía. Durante la cumbre, Lula también destacó la importancia de la integración regional para enfrentar los desafíos ambientales.

Además de sus ambiciones regionales, Brasil también mostró interés en la política global. Un aspecto significativo fue el posicionamiento de Brasil frente a la candidatura a la Secretaría General de la ONU. Aunque el presidente argentino Javier Milei no asistió a la cumbre, las tensiones entre los dos países se hicieron notar, especialmente con el apoyo explícito de Brasil a una candidatura femenina para dicho cargo. En contraste, Argentina presentó a Rafael Grossi, director de la OIEA, como un posible candidato, lo que dejó ver las diferencias en las prioridades diplomáticas de ambos gobiernos.

El evento también puso de manifiesto el creciente protagonismo de Brasil en la diplomacia global, al tiempo que el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping eran considerados ausentes de la cumbre. Mientras Trump incrementaba los aranceles a China, Lula usó la plataforma de la CELAC para abogar por el libre comercio y las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio.

Por otro lado, la relación de Brasil con China sigue siendo un punto crucial. Lula anticipó su próximo encuentro con Xi Jinping, con quien discutirá la expansión de los lazos comerciales y el impulso a iniciativas de nearshoring. Mientras tanto, China se consolida como el principal comprador de exportaciones brasileñas, como soja y petróleo, lo que genera un creciente interés en el fortalecimiento de estos lazos comerciales.

En este contexto, Brasil ha comenzado a ver con preocupación la influencia creciente de China en América Latina, particularmente en términos de la expansión de su industria. Aunque Lula busca diversificar las relaciones comerciales de Brasil, la creciente dependencia de China podría tener implicaciones para la industria nacional.

La CELAC, como bloque, también ha atraído la atención de actores externos. La reciente participación de Irán en exposiciones de defensa en Brasil refuerza el interés de algunas naciones fuera de la región en América Latina. Los riesgos de un acercamiento con regímenes como el iraní no son menores, y esto podría generar tensiones con potencias como Estados Unidos, que observa con cautela la relación entre Brasil y China.

La presencia de Irán en la exposición de defensa de Río de Janeiro, donde se exhibieron drones y misiles, es una muestra de las ambiciones de la República Islámica en América Latina. Este acercamiento aumenta las preocupaciones sobre las implicaciones geopolíticas para la región y podría colocar a Brasil en una posición incómoda en sus relaciones con Washington.

La CELAC y su influencia en la política regional y mundial continúan siendo objeto de debate. Algunos ven en este bloque una alternativa viable frente a la hegemonía estadounidense, mientras que otros cuestionan su eficacia y el impacto de las agendas de los países más influyentes, como Brasil. Sin embargo, lo que es indiscutible es el papel central que la CELAC sigue jugando en la redefinición del panorama geopolítico latinoamericano.