El Tribunal Constitucional de Corea del Sur destituye al presidente Yoon Suk-yeol tras intento de subvertir la democracia

El Tribunal Constitucional surcoreano destituyó al presidente Yoon Suk-yeol por sus intentos de subvertir el gobierno democrático mediante la declaración de ley marcial. Esta medida abre un periodo de incertidumbre política y económica en el país.

El Tribunal Constitucional de Corea del Sur emitió este viernes una decisión histórica que destituyó al presidente Yoon Suk-yeol por un intento de subvertir el orden democrático mediante la declaración de Ley marcial en diciembre de 2024. Este fallo unánime de los ocho jueces del máximo tribunal del país ha marcado un antes y un después en la historia política surcoreana.

La decisión se produjo luego de semanas de deliberaciones, durante las cuales los magistrados concluyeron que las acciones de Yoon comprometieron la estabilidad política y la gobernanza democrática del país. La Ley marcial, que incluyó el despliegue de tropas armadas en el Parlamento, fue considerada como una grave violación de la Constitución, socavando los principios del estado de derecho.

El veredicto, leído por el presidente interino del tribunal, Moon Hyung-bae, dejó claro que la crisis política que vivía Corea del Sur no justificaba las acciones del presidente. Según Moon, “la situación en la Asamblea Nacional en ese momento no justificaba el ejercicio de poderes nacionales de emergencia”, subrayando que el uso del poder militar fue innecesario.

De acuerdo con las declaraciones del tribunal, el despliegue de tropas no solo fue un acto de contravención de la Constitución, sino que también violó la neutralidad política de las fuerzas armadas. Yoon, en su intento por fortalecer su gobierno, utilizó el poder militar contra los ciudadanos, lo que no solo fue un abuso de poder, sino también un ataque a la confianza pública.

Este fallo convierte a Yoon Suk-yeol en el segundo presidente en la historia de Corea del Sur en ser destituido por el Tribunal Constitucional, después de la destitución de Park Geun-hye en 2017. La decisión, que fue tomada de forma unánime por los jueces, abre ahora un periodo de incertidumbre política y social, pues se convocarán nuevas elecciones presidenciales en los próximos dos meses.

Yoon Suk-yeol se convierte así en el segundo presidente en la historia del país en ser destituido por el tribunal, después de Park Geun-hye en 2017. Foto:  (REUTERS)

La crisis política comenzó cuando Yoon, que había asumido la presidencia en un contexto de tensiones internas y problemas diplomáticos, decretó la Ley marcial en un intento de tomar el control de la Asamblea Nacional. Su gobierno había sido marcado por manifestaciones sociales y por una creciente polarización política, que llegó a un punto crítico con el anuncio de la ley marcial.

La reacción popular ante esta medida fue inmediata. Miles de surcoreanos salieron a las calles, tanto en apoyo como en protesta contra el gobierno. Los manifestantes que rechazaban la ley marcial mostraron su descontento con gritos y pancartas, mientras que los seguidores de Yoon se concentraron en diferentes partes del país, defendiendo su gestión.

Al conocerse la sentencia, los manifestantes que se oponían al presidente celebraron el fallo con entusiasmo. En las inmediaciones del tribunal, se pudieron escuchar vítores, aplausos y celebraciones, mientras que los partidarios de Yoon expresaron su descontento frente a su residencia. La polarización política del país ha alcanzado niveles nunca antes vistos, y la tensión continúa siendo palpable.

Mientras tanto, Corea del Sur sigue en un vacío de poder, con un presidente interino que ha asumido la administración del país. Sin embargo, el gobierno de Yoon ya se encontraba marcado por múltiples crisis internas, incluidos desastres naturales y desafíos económicos.

La política exterior también ha jugado un papel clave en el descenso de popularidad de Yoon. Durante su mandato, Corea del Sur enfrentó un arancel del 25% a sus exportaciones a Estados Unidos, lo que generó fuertes tensiones diplomáticas con sus principales aliados. Según expertos, la situación internacional también contribuyó al vacío de poder interno, exacerbando la inestabilidad en el país.

A nivel político, se espera que las elecciones presidenciales, ahora más cercanas que nunca, definan el rumbo del país. El líder de la oposición, Lee Jae-myung, se perfila como uno de los principales contendientes en las encuestas, lo que agrega una nueva capa de incertidumbre sobre el futuro político de Corea del Sur.

A pesar de los desafíos que enfrenta el país, algunos analistas sostienen que el sistema democrático surcoreano ha demostrado una notable capacidad de resiliencia. Según el profesor Vladimir Tikhonov de la Universidad de Oslo, “la misma existencia del sistema, que no colapsó a pesar del intento de golpe de estado, demuestra que la democracia surcoreana puede sobrevivir incluso a los mayores desafíos”.

El juicio penal que enfrenta Yoon por cargos relacionados con la ley marcial es otra complicación legal que podría afectar aún más su futuro político. Aunque el país se enfrenta a nuevas elecciones, las secuelas de este periodo de crisis podrían tener un impacto duradero en la política surcoreana.