El Senado de Estados Unidos dio este domingo un paso crucial para resolver el cierre gubernamental más prolongado de los últimos años. Por 60 votos a favor y 40 en contra, los legisladores aprobaron avanzar con un acuerdo bipartidista que permitiría reabrir parcialmente el gobierno federal, inactivo desde el 1 de octubre.
El compromiso, alcanzado tras semanas de negociaciones, fue posible gracias al apoyo de un grupo de senadores demócratas moderados, quienes aceptaron postergar el debate sobre la extensión de los subsidios de salud de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare), a cambio de una votación garantizada en diciembre.
El pacto financiará las operaciones del gobierno hasta finales de enero y contempla el pago retroactivo a empleados federales afectados por la parálisis, además de la reversión de despidos masivos realizados durante el cierre.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, celebró el resultado y convocó a una votación de procedimiento inmediata. “El momento de actuar es ahora”, declaró, aludiendo a los efectos del cierre, que provocó cancelaciones de vuelos, suspensión de programas de ayuda alimentaria y miles de trabajadores sin salario.
Entre los principales impulsores del acuerdo se encuentran Jeanne Shaheen, Maggie Hassan y el independiente Angus King, quienes lideraron la negociación junto a un reducido bloque de senadores de ambos partidos.
Cinco votos demócratas resultaron decisivos para alcanzar la mayoría necesaria. Además de Shaheen, Hassan y King, Tim Kaine y Dick Durbin se sumaron a la propuesta, junto a John Fetterman, Catherine Cortez Masto y Jacky Rosen. Del lado republicano, la presión del expresidente Donald Trump resultó clave para inclinar el voto de tres senadores conservadores.
Sin embargo, el líder demócrata Chuck Schumer rechazó el pacto, alegando que su partido “no puede abandonar la lucha por la atención médica”. Tras una tensa reunión interna, aseguró que el compromiso “no garantiza una solución real” para millones de estadounidenses dependientes del sistema de salud pública.
Desde el ala progresista, Bernie Sanders calificó la decisión de los moderados como “un error terrible”, mientras que Chris Murphy lamentó que el partido “cediera ante la presión republicana” tras haber recibido el respaldo ciudadano en las últimas elecciones.
En contraste, los republicanos destacaron el acuerdo como “un ejemplo de responsabilidad compartida”. El texto consensuado incluye fondos para programas de asistencia alimentaria, veteranos y mantenimiento del poder legislativo, además de medidas para evitar futuros despidos en el sector público.
Las críticas más duras llegaron desde la Cámara de Representantes, donde el caucus progresista acusó a los senadores de “traicionar a los votantes”. El representante Greg Casar sostuvo que aceptar “una promesa vacía de los republicanos” es una capitulación. En tanto, Hakeem Jeffries, líder de la bancada demócrata, responsabilizó directamente a Trump y al Partido Republicano por “el desastre económico y social” derivado del cierre.
El debate por los subsidios de salud será retomado en diciembre, pero la incertidumbre continúa. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, advirtió que no hay garantías de someter el tema a votación, mientras Trump reiteró sus críticas a Obamacare, calificándolo como “el peor sistema sanitario al precio más alto”.
En medio de la crisis, los efectos del cierre ya se sienten en todo el país: más de 2.000 vuelos fueron cancelados, 7.000 se retrasaron y los bancos de alimentos reportan un aumento del 20% en la demanda de asistencia. Pese a la tensión política, el Senado dio este fin de semana el primer paso concreto para reabrir el gobierno federal y aliviar la presión sobre millones de ciudadanos.


