El presidente ruso, Vladimir Putin, autorizó una tregua temporal en el conflicto con Ucrania, coincidiendo con las celebraciones por el 80° aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. La pausa en las hostilidades, según informó el Kremlin a través de la agencia estatal TASS, se extenderá desde la madrugada del 8 de mayo hasta el 10 de mayo.
La presidencia rusa explicó que la decisión busca honrar las conmemoraciones de la Victoria en la Gran Guerra Patria, término con el que Rusia se refiere a su participación en la Segunda Guerra Mundial. En su comunicado, el Kremlin aclaró que, pese a la tregua, el Ejército ruso se reserva el derecho de responder “de manera adecuada y efectiva” en caso de ataques ucranianos.
El anuncio llega en un momento de intensificación de los combates en varios frentes de Ucrania, especialmente en las regiones del este. Aunque la propuesta podría representar una breve pausa humanitaria, también ha sido vista con escepticismo por parte de Kiev.
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, reaccionó de inmediato a la oferta rusa a través de su cuenta en X (antes Twitter). Sibiga cuestionó la intención de Moscú y pidió que, si realmente se busca la paz, el cese de hostilidades debería ser inmediato y no condicionado a una fecha simbólica.
“Si Rusia realmente desea la paz, debe detener sus ataques ahora mismo. ¿Por qué esperar hasta el 8 de mayo?”, escribió Sibiga. El funcionario también propuso un alto el fuego más extenso: un cese de hostilidades “duradero y amplio” de al menos 30 días.
Hasta el momento, el gobierno ruso no ha respondido oficialmente a la propuesta ucraniana de extender la tregua más allá del lapso inicialmente anunciado. La falta de confianza entre ambas partes complica cualquier avance hacia una pausa sostenible en el conflicto.
Analistas internacionales advierten que la tregua ofrecida por Rusia podría tener fines más simbólicos que prácticos, en medio de una guerra que ya se acerca a su tercer año sin perspectivas claras de solución.
El anuncio se produce mientras en Moscú avanzan los preparativos para el tradicional desfile militar del 9 de mayo, una fecha de profundo significado nacionalista para Rusia. Las celebraciones de este año, sin embargo, estarán marcadas por la sombra persistente de la guerra en Ucrania.
Por su parte, en Ucrania, las autoridades insisten en que cualquier cese de fuego debe formar parte de un proceso más amplio que conduzca a una retirada de las tropas rusas y a una paz duradera, algo que, por ahora, parece lejano.


