El presidente de Argentina, Javier Milei, anunció que el acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se firmará a mediados de abril, luego de la aprobación del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) en el Congreso. Este acuerdo, conocido como staff level agreement, constituye el primer paso para un entendimiento preliminar entre el FMI y Argentina.
Según lo señalado por el presidente en declaraciones a Bloomberg Línea, el Ejecutivo había previsto firmar este acuerdo en un plazo de tres semanas desde la aprobación del DNU. Luego de este acuerdo inicial, se avanzará en la creación y firma de documentos clave como el Memorándum de Políticas Económicas y Financieras, que abordará las políticas fiscales, monetarias y cambiarias que Argentina se comprometerá a implementar.
Además, se trabajará en la firma del Memorándum Técnico de Entendimiento, que detalla los mecanismos para medir el déficit fiscal y la acumulación de reservas, entre otros aspectos. Estos documentos, una vez firmados, serán enviados al Directorio del FMI para su aprobación, un paso esencial para la conclusión del acuerdo.
Por otro lado, el gobierno argentino no descarta la posibilidad de que en el corto plazo, funcionarios del Ministerio de Economía viajen a Washington para finalizar las negociaciones. Según Guillermo Francos, jefe de Gabinete, el ministro de Economía y el secretario de Finanzas están listos para viajar a la sede del FMI en cuanto el DNU entre en vigor y se puedan firmar los acuerdos necesarios.
Uno de los puntos clave de este acuerdo es el Programa de Facilidades Extendidas (EFF), un tipo de préstamo más largo y con mayores condicionalidades que los acuerdos previos. Este programa tiene un plazo de amortización de 10 años, con un período de gracia de más de 4 años. No obstante, los especialistas advierten que este acuerdo está sujeto a revisiones periódicas para evaluar el cumplimiento de las condiciones y activar los desembolsos.
Este crédito tiene como objetivo “exclusivo” la cancelación de las Letras Intransferibles del Banco Central (BCRA), que actualmente suman unos US$23.000 millones, y cubrir los compromisos del acuerdo firmado con el FMI en 2022. Sin embargo, algunos analistas sugieren que este proceso podría significar un cambio de acreedor, dado que, tras cancelar estas Letras, el Tesoro argentino deberá cumplir con el FMI en lugar del BCRA.
En cuanto al impacto de este acuerdo, el DNU establece que se extenderá el horizonte de vencimientos para los pagos al FMI, lo que aliviaría temporalmente las presiones sobre el Tesoro nacional. Sin embargo, este es un tema crucial, ya que se estima que Argentina deberá afrontar US$2.500 millones en pagos con el FMI este año, además de otros US$12.700 millones hasta el final del mandato actual.
A pesar de los avances, el acuerdo técnico aún tiene varios puntos oscuros. Uno de los aspectos que genera mayor incertidumbre es el monto exacto del préstamo, un dato que aún no ha sido definido. Aunque el ministro de Economía había indicado que este aspecto ya estaba cerrado, más tarde aclaró que aún no se había llegado a un acuerdo definitivo al respecto.
Este aspecto se refleja también en las palabras del secretario de Finanzas, Pablo Quirno, quien explicó en el Congreso que el monto del préstamo será determinado por el Directorio del FMI, no por el gobierno argentino. Este factor sigue generando dudas, especialmente porque el FMI tiene un historial de evaluar rigurosamente las políticas económicas de los países antes de aprobar cualquier desembolso.
Otro aspecto clave que sigue sin esclarecerse es el cronograma de desembolsos. Aunque el acuerdo con el FMI contempla el uso de los fondos para cubrir los pagos pendientes, el momento y las condiciones bajo las cuales se realizarán los desembolsos aún son inciertos, lo que genera preocupación sobre cómo se manejan los flujos de efectivo en los próximos meses.


