Andrés Mountbatten-Windsor atraviesa un momento crítico en su vida institucional y personal, luego de años de controversias que lo alejaron del centro de la familia real británica.
La última medida adoptada en su contra, según informó el medio alemán Bunté, es la revocación de su licencia de armas, tras una intervención directa de la Policía Metropolitana en una de sus residencias vinculadas a Windsor.
El expríncipe, conocido por ser uno de los miembros más polémicos de la monarquía, había renunciado formalmente a sus títulos reales en octubre, en medio de acusaciones sexuales y financieras que afectaron su reputación.
Con la pérdida de la licencia, Mountbatten-Windsor queda imposibilitado de portar o utilizar armas de manera independiente. Solo podrá participar en actividades de caza bajo la supervisión de otro titular autorizado, una medida estándar en el Reino Unido cuando se retiran permisos de este tipo.
La Policía Metropolitana confirmó el operativo al diario británico Telegraph, indicando que agentes del departamento de licencias de armas visitaron una residencia de Windsor para solicitar la entrega voluntaria de armas y documentos. La identidad del afectado no fue revelada oficialmente, aunque el contexto permitió identificarlo.
En el Reino Unido, la regulación de armas exige que los titulares sean considerados confiables y no representen un riesgo. Ante la menor sospecha, las autoridades pueden suspender o revocar permisos incluso sin causa penal abierta. Desde este punto de vista, la acción tomada contra Andrés es legal y corresponde a procedimientos ordinarios.
Sin embargo, la medida se enmarca en la caída pública del príncipe, ligada al escándalo internacional con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales y acusado de abusos contra menores.
La relación entre Epstein y Mountbatten-Windsor fue ampliamente documentada mediante fotografías, testimonios y apariciones públicas, generando un profundo impacto mediático y cuestionamientos sobre su comportamiento.
La estadounidense Virginia Giuffre denunció que fue víctima de abuso por parte del príncipe siendo adolescente. Andrés ha negado categóricamente cualquier culpabilidad, aunque el caso culminó en un acuerdo extrajudicial que tuvo efectos inmediatos sobre su rol dentro de la monarquía.
A raíz de estas polémicas, el príncipe perdió sus títulos militares honoríficos, fue despojado de patronazgos reales y se retiró de la vida pública. Su imagen, que durante años representó la dignidad y el servicio de la Corona, sufrió un golpe irreparable.
Aunque Mountbatten-Windsor mantiene su estabilidad económica y acceso a propiedades reales, su influencia política y social se ha visto gravemente limitada, consolidando un aislamiento que simboliza el fin de su participación activa en la vida institucional.
La retirada de la licencia de armas se suma a la lista de sanciones y pérdidas que ha sufrido el exmiembro de la familia real, evidenciando cómo los escándalos han transformado drásticamente su estatus y la percepción pública de su figura.


