¿Los gatos naranjas son realmente más amigables? ¿Los carey tienen más carácter? Aunque estas creencias son muy populares entre los amantes de los felinos, la ciencia sostiene que el color del pelaje, por sí solo, no define la personalidad de un gato.
Las investigaciones realizadas hasta el momento encontraron apenas algunas tendencias estadísticas, pero advierten que la mayoría de los estudios se basan en encuestas realizadas a los dueños, por lo que la percepción humana puede influir en los resultados. Hasta ahora, no existe evidencia sólida que demuestre una relación directa entre el color del pelaje y el temperamento.
Lo que sí está ampliamente estudiado es la genética que determina los colores del pelaje. Por ejemplo, los genes responsables de los tonos negro y naranja están ligados al cromosoma X, razón por la que la mayoría de los gatos carey son hembras y los machos con ese patrón son extremadamente raros.
Algunas investigaciones sugirieron que ciertos colores podrían asociarse con una mayor agresividad. Un estudio realizado con más de 1.200 dueños encontró que los gatos carey, blancos y negros, así como los grises con blanco, eran percibidos como más temperamentales. Sin embargo, los propios investigadores aclararon que los animales nunca fueron observados directamente y que las respuestas podrían estar influenciadas por prejuicios previos.
Los especialistas coinciden en que factores como la socialización temprana, el ambiente, la crianza y la genética tienen mucho más peso en la personalidad de un gato que el color de su pelaje.
Donde sí existen asociaciones comprobadas es en algunos problemas de salud. Los gatos completamente blancos con ojos azules, por ejemplo, presentan un mayor riesgo de sordera congénita debido a un gen relacionado con la pigmentación.
Además, los expertos advierten que los estereotipos también afectan la adopción. En distintos refugios del mundo, los gatos negros suelen tardar más tiempo en encontrar un hogar, en parte por supersticiones y por la percepción de que son menos fotogénicos.
La conclusión de la comunidad científica es que el color del pelaje no determina el carácter de un gato. Su personalidad depende principalmente de su historia de vida, el entorno en el que crece y la forma en que es socializado desde sus primeros meses.


