Estados Unidos anunció un paquete de ayuda humanitaria de 3 millones de dólares para los cubanos afectados por el huracán Melissa, que arrasó varias provincias del este de la isla. La distribución de los recursos se realizará en coordinación con la Iglesia católica.
Melissa, tras devastar Jamaica y causar inundaciones en Haití, dejó cerca de 60 muertos en el Caribe. En Cuba, donde se evacuaron preventivamente a más de 700.000 personas, aún no se han reportado víctimas, aunque varias provincias sufrieron daños significativos como derrumbes de viviendas, cortes de electricidad y pérdida de cosechas.
El Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que está preparado para brindar ayuda inmediata, directamente o a través de socios locales, sin la intervención del gobierno cubano. El anuncio llega en medio de décadas de tensiones, marcado por el embargo estadounidense y la inclusión histórica de Cuba en la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo”.
Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, criticó la iniciativa estadounidense y la calificó de indignante, afirmando que el verdadero apoyo requeriría levantar el bloqueo y eliminar las restricciones unilaterales que afectan a la población cubana.
Históricamente, la Iglesia católica ha actuado como mediadora entre ambos países, facilitando la entrega de ayuda humanitaria sin intermediación estatal, lo que refuerza su papel en momentos de crisis.
En paralelo, Estados Unidos ha movilizado equipos de asistencia humanitaria en otros países del Caribe, incluyendo República Dominicana, Jamaica, Bahamas y Haití. Marco Rubio, secretario de Estado, confirmó que Cuba forma parte de estas iniciativas de ayuda.
Venezuela y México también han enviado recursos a Cuba, junto con organismos de la ONU, reforzando la respuesta internacional frente a la emergencia provocada por Melissa.
Jamaica ha sufrido un impacto devastador: el huracán, de categoría 5, tocó tierra con vientos de 300 km/h, causando al menos 28 muertes y pérdidas económicas que podrían equipararse al Producto Interno Bruto anual del país, según un informe de la ONU.
Nahuel Arenas, jefe de la oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas y el Caribe, señaló que las pérdidas millonarias generadas por Melissa representan un “yugo” que afectará a la economía jamaicana por años.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió la movilización de recursos masivos para enfrentar los daños provocados por la tormenta, destacando la urgencia de asistencia internacional coordinada.
Arenas también subrayó que el cambio climático intensifica la frecuencia y la fuerza de los fenómenos naturales, con huracanes que pueden alcanzar categoría 5 en apenas 24 a 48 horas, y alertó sobre la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe ante estos eventos.
Finalmente, el funcionario enfatizó que, pese a los esfuerzos colectivos para reducir la mortalidad por desastres, las pérdidas económicas y el número de personas afectadas continúan en aumento, evidenciando la necesidad de medidas integrales y sostenidas de preparación, prevención y resiliencia ante fenómenos climáticos extremos.


