EE.UU. despliega bombarderos B-52 sobre el Caribe en una demostración de fuerza frente a Venezuela

Dos bombarderos estadounidenses sobrevolaron el Mar Caribe frente a las costas de Venezuela, en una nueva muestra de fuerza militar por parte de Washington. El régimen de Nicolás Maduro denunció una “agresión armada”, mientras Estados Unidos insiste en que se trata de operativos contra el narcotráfico.

Dos bombarderos estratégicos B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos realizaron un sobrevuelo en el Mar Caribe, frente a las costas venezolanas, como parte de una operación conjunta del Comando Sur destinada a combatir el tráfico ilícito de drogas en la región.

La maniobra, confirmada por el propio Comando Sur a través de su cuenta oficial en X, forma parte de un despliegue coordinado con el Departamento de Defensa dentro de las prioridades presidenciales para “interrumpir el narcotráfico y proteger el territorio nacional”.

Las aeronaves, reconocidas por su alta capacidad destructiva, participaron junto a helicópteros AH-1Z Cobra y UH-1Y Venom, además del Grupo Anfibio USS Iwo Jima, en un ejercicio que busca fortalecer la presencia estadounidense en el Caribe.

El vuelo fue registrado por sistemas de rastreo públicos y despertó la atención de usuarios en redes sociales, que detectaron un patrón de maniobra visible frente a la costa venezolana, aunque las autoridades estadounidenses aseguraron que los bombarderos permanecieron siempre en espacio aéreo internacional.

Este despliegue se da en un contexto de creciente tensión entre Washington y Caracas, en momentos en que Estados Unidos acusa al gobierno de Nicolás Maduro de liderar una red de narcoterrorismo con vínculos internacionales.

En paralelo, el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur, realizó una visita oficial a Granada y Antigua y Barbuda, donde abordó con autoridades locales la posibilidad de cooperación en materia de defensa y la instalación temporal de radares estadounidenses en el Caribe oriental.

Un día antes, el presidente Donald Trump había anunciado un operativo naval que culminó con el hundimiento de una embarcación sospechosa de narcotráfico en aguas internacionales próximas a Venezuela. Seis personas murieron en la acción, que Washington calificó como un “golpe al cartel de Maduro”.

Según fuentes del Pentágono, el ataque fue ejecutado bajo órdenes directas del Secretario de Defensa y sin bajas en las filas estadounidenses. Trump aseguró que la operación se basó en inteligencia precisa sobre rutas del narcotráfico vinculadas a organizaciones terroristas.

Desde Caracas, el régimen de Nicolás Maduro condenó los hechos, calificándolos como “una agresión armada” y “una provocación imperial”. El ministro Diosdado Cabello anunció el despliegue del plan de defensa “Independencia 200” para reforzar las fronteras marítimas y terrestres del país.

A través de la televisora estatal, el gobierno venezolano denunció que los movimientos de la flota norteamericana forman parte de una estrategia de “invasión encubierta” y recibió el respaldo de países miembros del ALBA, como Cuba, Nicaragua y Bolivia.

La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez acusó a Estados Unidos de “ejecuciones extrajudiciales” y aseguró que los operativos violan la soberanía nacional y el derecho internacional.