Ecuador en alerta: segunda semana de protestas tras la muerte de un manifestante

La muerte de Efraín Fuerez, un indígena de Cotacachi, intensifica el conflicto entre el Gobierno y la Conaie. Los bloqueos por la eliminación del subsidio al diésel provocan enfrentamientos violentos, cortes de rutas y un clima de incertidumbre en Imbabura.

La muerte de Efraín Fuerez, de 46 años, durante enfrentamientos con militares en Cotacachi ha encendido aún más las protestas contra la decisión del presidente Daniel Noboa de eliminar el subsidio al diésel, que elevó su precio de 1,80 a más de 2,80 dólares por galón.

Fuerez fue alcanzado por disparos mientras intentaba despejar un bloqueo. Otro manifestante que intentó socorrerlo también fue agredido, según imágenes de cámaras de vigilancia.

 La familia y la comunidad indígena velaron sus restos en Cotacachi, epicentro de los bloqueos que afectan la circulación en la región y tensionan la relación entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

 Por su parte, el Gobierno asegura que 17 soldados permanecen retenidos por los indígenas, aunque desconoce su paradero exacto.

La noche del domingo, un convoy oficial con Noboa, ministros y embajadores europeos fue atacado en Otavalo mientras transportaba supuestamente ayuda humanitaria a zonas aisladas por los bloqueos.

 Carolina Jaramillo, portavoz del Gobierno, calificó el ataque como “actos terroristas” e indicó que la caravana sufrió agresiones con bombas molotov, piedras y artefactos pirotécnicos.

Sin embargo, la Conaie denunció que la supuesta ayuda no había sido comunicada previamente y que en las rutas de la protesta se registraron cortes de luz, señal telefónica e internet.

 Entre los diplomáticos presentes estaban los embajadores de España e Italia, la representante de la Unión Europea y delegados de la ONU y del Vaticano, quienes dialogaron con Noboa.

 Algunos de estos delegados calificaron la violencia de los manifestantes como ilegítima e incluso como “terrorismo”, pero no hicieron referencia a la muerte de Fuerez.

 La ONU solicitó la apertura de un diálogo urgente entre Gobierno y líderes indígenas. La relatora Mary Lawlor expresó preocupación por la represión violenta de movilizaciones que considera pacíficas.

 Ni el Gobierno ni la Conaie han dado señales de ceder. Jaramillo aseguró que no retrocederán en la política de subsidios, mientras que el líder indígena Marlon Vargas advirtió que Noboa será responsable del caos si no revierte la medida.