El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe hoy en la Casa Blanca a Mohamed bin Salman (MBS), príncipe heredero de Arabia Saudita, con el objetivo de consolidar su plan de estabilidad en Medio Oriente.
La visita ocurre apenas horas después del respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU a la iniciativa de Trump de establecer una fuerza internacional de paz en Gaza, aprobada con 13 votos a favor y las abstenciones de China y Rusia.
Arabia Saudita y Qatar son los principales actores árabes con influencia sobre Washington, debido a su capacidad petrolera y peso geopolítico. Ambos países aún no reconocen a Israel, pero el objetivo de Trump es integrarlos a los Acuerdos de Abraham y fomentar la diplomacia con Jerusalén.
Los intentos previos de acercamiento con Arabia Saudita se vieron frustrados tras ataques de Hamas, mientras que Qatar mantiene vínculos con Hamas e Irán, recibiendo apoyo financiero y logístico.
En un contexto tenso, Israel realizó un ataque contra Qatar, que provocó una fuerte intervención diplomática de Trump y derivó en un histórico acuerdo de seguridad entre Estados Unidos y Doha, similar al artículo 5 de la OTAN.
MBS llega a Washington para negociar un acuerdo de seguridad equivalente al firmado por el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, consolidando la protección estadounidense frente a posibles agresiones externas.
La visita también contempla la venta a Arabia Saudita de una flota de aviones de combate F35, tecnología hasta ahora exclusiva de Israel, una decisión que cambiará el equilibrio militar en la Liga Árabe.
Israel no objetó la venta de F35, pero solicitó que las aeronaves se alojen en bases alejadas de su territorio. El Pentágono, en cambio, había recomendado no vender los aviones por riesgos de espionaje tecnológico vinculados a la relación estratégica entre Arabia Saudita y China.
La relación de Trump con MBS se sustenta en la inversión saudita en Estados Unidos, cercana a los 600.000 millones de dólares, que respalda la economía, la industria de defensa y la agenda tecnológica estadounidense.
La Casa Blanca señaló que los acuerdos buscan reforzar la seguridad energética, fortalecer la industria de defensa y asegurar el acceso a minerales estratégicos y a la infraestructura global.
La visita de MBS a Washington concluirá este jueves, tras lo cual regresará a Riad, dejando un panorama geopolítico con nuevas alianzas, desafíos de seguridad y un marcado reequilibrio militar en la región.


