El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que el mandatario venezolano Nicolás Maduro fue capturado y trasladado fuera de su país tras una operación militar estadounidense. La afirmación fue difundida por el propio Trump a través de su red social Truth Social, sin que hasta el momento exista confirmación independiente de organismos internacionales.
Según el mensaje del mandatario estadounidense, la acción habría sido ejecutada con éxito y en coordinación con fuerzas del orden de su país. Trump indicó que Maduro y su esposa habrían sido trasladados en avión fuera de Venezuela y anticipó que se brindarían más detalles en una conferencia de prensa prevista en Mar-a-Lago, Florida.
En declaraciones posteriores al diario The New York Times, Trump calificó la supuesta operación como “brillante” y destacó la planificación y participación de personal militar. Sin embargo, hasta ahora no se han difundido pruebas oficiales que respalden públicamente estas afirmaciones.
Las declaraciones se produjeron tras una madrugada marcada por fuertes explosiones en Caracas. Residentes de la capital venezolana reportaron detonaciones, sobrevuelos de aeronaves y cortes de energía eléctrica desde aproximadamente las 02:00 hora local, generando alarma entre la población civil.
En redes sociales circularon numerosos videos que mostraban columnas de humo elevándose desde distintos puntos de la ciudad, así como helicópteros militares sobrevolando zonas estratégicas. También se registraron reportes de ataques en instalaciones militares como La Carlota y Fuerte Tiuna.
Testimonios de vecinos recogidos por agencias internacionales describieron escenas de temor e incertidumbre. Algunos habitantes relataron haber escuchado ráfagas de disparos y explosiones intermitentes durante varias horas, mientras otros intentaban refugiarse en sus viviendas.
Paralelamente, el gobierno de Nicolás Maduro denunció lo ocurrido como una “gravísima agresión militar” por parte de Estados Unidos. A través de un comunicado difundido en cadena nacional, las autoridades venezolanas rechazaron las acciones y anunciaron la declaración del estado de excepción en todo el territorio.
El régimen sostuvo que los ataques constituyen una violación de la Carta de las Naciones Unidas y advirtió que ponen en riesgo la estabilidad de América Latina y el Caribe. Asimismo, llamó a la movilización popular en rechazo a lo que calificó como un acto de fuerza ilegítimo.
En el mismo pronunciamiento, el Ejecutivo venezolano informó la activación del “estado de Conmoción Exterior”, con el objetivo de garantizar el funcionamiento de las instituciones y responder a lo que considera una amenaza externa, aunque no se ofrecieron detalles operativos concretos.
La tensión trascendió las fronteras venezolanas. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el despliegue de fuerzas militares en la frontera con Venezuela y calificó las acciones de Estados Unidos como una agresión a la soberanía regional, alertando sobre una posible crisis humanitaria.
Petro sostuvo que, pese a sus diferencias con el gobierno venezolano, la situación debe resolverse mediante el diálogo y no por la vía militar. No obstante, confirmó el refuerzo de la seguridad en zonas limítrofes ante la presencia de grupos armados ilegales.


