Cada 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el Sida. En esta oportunidad, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) promueve la campaña “Cero Muerte por Sida en 2030”, con el objetivo de sensibilizar a la población y fortalecer la respuesta de gobiernos, médicos y sociedad para eliminar la enfermedad en cinco años.
Nicolás Aguayo, exdirector del Programa Nacional de Control de VIH/Sida, reconoció que Paraguay ha logrado avances significativos en el tratamiento del virus, pero persisten importantes brechas en educación y prevención, especialmente entre jóvenes y adultos mayores.
“El país cuenta con antirretrovirales muy efectivos. Hoy, con una sola pastilla diaria, se puede controlar la infección y llevar una vida completamente normal”, afirmó Aguayo a La Nación/Nación Media.
Además, destacó el desarrollo de nuevas terapias que se administran vía subcutánea o intramuscular, con dosis cada dos o seis meses. Estas alternativas ya están aprobadas internacionalmente, aunque aún no se encuentran disponibles en Paraguay.
Desde 1998, el Programa Nacional de Control del Sida entrega de manera gratuita los antirretrovirales y tratamientos para infecciones oportunistas, elevando el estándar de vida de los pacientes. La prevención y la asistencia integral continúan siendo pilares de la política sanitaria.
En materia de prevención, se prioriza la transmisión vertical, es decir, de madre a hijo. Estrategias como pruebas rápidas durante el embarazo, cesárea programada, tratamiento inmediato de la madre y la no lactancia, han reducido considerablemente la cantidad de recién nacidos infectados.
El doctor Aguayo destacó además los esfuerzos dirigidos a los grupos más vulnerables, incluyendo hombres que tienen sexo con hombres, usuarios de drogas y trabajadoras sexuales. Sin embargo, advirtió que las estrategias de prevención en la población general han disminuido.
“Los jóvenes siguen siendo los más afectados, principalmente por la vía sexual, y los comportamientos de riesgo se ven incrementados por el consumo de alcohol y drogas, lo que disminuye el uso de preservativos y otras medidas preventivas”, subrayó.
Según Aguayo, la educación sanitaria en Paraguay aún es insuficiente. Propone fortalecerla desde el Ministerio de Educación y Ciencias, con apoyo técnico del Ministerio de Salud, para mejorar la prevención y reducir nuevos contagios.
También señaló debilidades en los controles estatales sobre establecimientos nocturnos donde menores consumen alcohol y drogas, aspectos que contribuyen al aumento de infecciones por VIH en distintas franjas etarias.
Actualmente, los mayores índices de infección se registran en personas de 18 a 39 años. Sin embargo, en los últimos años se observa un incremento en adultos de 50 a 60 años, asociado al uso de medicamentos que potencian la sexualidad en esta población.
La lucha contra el Sida en Paraguay continúa siendo un desafío que combina avances en tratamiento y prevención con la necesidad de mejorar educación, control social y atención a grupos vulnerables, en línea con la meta global de la OPS de eliminar las muertes por la enfermedad hacia 2030.


