En 2024, Paraguay logró un hito histórico al reingresar al mercado argentino tras siete décadas de ausencia en el rubro del tomate. En solo dos meses, este producto logró colocar cerca de 1.700 toneladas en el mercado vecino, un volumen que reavivó el comercio frutihortícola y que refleja el crecimiento del sector agropecuario paraguayo. En octubre, la primera carga de 30 toneladas llegó a Argentina, marcando el inicio de un flujo constante de exportaciones.
A mediados de noviembre, la cifra de exportación alcanzó las 55 cargas de tomate paraguayo, cada una con 1.400 kilos. Este ritmo permitió que Paraguay exportara un total de 1.650 toneladas, convirtiendo a Argentina en un “mercado ganado” para la producción nacional. Este resultado es particularmente significativo, ya que Argentina históricamente ha sido un mercado que carecía de oferta suficiente de tomate, lo que generó la necesidad de importar desde otros países, como Paraguay.
La exportación del tomate paraguayo a Argentina se consolidó gracias a la coordinación entre los productores, el comercio local y los importadores argentinos. Este proceso fue apoyado por las instituciones paraguayas, que trabajan para cumplir con los rigurosos requisitos fitosanitarios del mercado argentino. Además del tomate, Paraguay también exportó otros productos frutihortícolas, como zanahorias, locotes y cebollas, ampliando aún más su presencia en el comercio regional.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) destacó que este éxito es el resultado de una serie de políticas implementadas en 2024, que no sólo impulsaron la producción, sino también la comercialización y la sostenibilidad del sector agropecuario. Estas medidas han permitido que Paraguay se consolide como un actor relevante en el comercio internacional de productos agrícolas, mejorando, además, la calidad de vida de las familias productoras.
Carlos Giménez, ministro de Agricultura de Paraguay, resaltó la importancia de este logro, especialmente considerando la competitividad del mercado argentino. Según Giménez, el reingreso de Paraguay al mercado argentino es un reflejo de la capacidad del país para cumplir con las exigencias comerciales internacionales y de la efectiva implementación de estrategias gubernamentales para fomentar el comercio y la producción nacional.
El volumen de exportación de productos frutihortícolas hacia Argentina en 2024 alcanzó las 1.800 toneladas, generando ingresos por aproximadamente USD 680.272. Estos datos son un reflejo claro del potencial que tiene Paraguay en la exportación de productos agrícolas, un sector que sigue creciendo y expandiéndose a nuevos mercados.
Sin embargo, este éxito comercial no ha sido bien recibido por todos. Los productores locales argentinos, especialmente aquellos de la región de La Plata, se enfrentan a un panorama incierto, ya que la entrada del tomate paraguayo ha provocado una competencia directa con los precios locales. La diferencia en los costos de producción, más bajos en Paraguay, ha permitido que los tomates paraguayos lleguen al mercado argentino a un precio más competitivo, lo que ha generado tensiones entre los productores nacionales.
Los productores de La Plata, una zona tradicionalmente productora de tomate, enfrentan dificultades para competir con los precios de importación. La ingeniera agrónoma Guillermina Ferraris, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), indicó que el costo de producción en Paraguay es considerablemente más bajo, lo que permite que el tomate paraguayo absorba los costos de flete y aún así llegué a las ciudades argentinas con precios atractivos para los consumidores.
Este fenómeno ha puesto en aprietos a los productores locales, quienes deben lidiar con un aumento en los costos de producción debido al modelo económico vigente en Argentina. En diciembre, el precio que los productores locales recibían por un cajón de tomate de 18 kilos era de apenas $4.000, una cifra que representa una fracción de lo que paga el consumidor final en las verdulerías.
La situación refleja un desafío para los productores argentinos que, además de enfrentarse a la competencia extranjera, deben lidiar con una economía de costos crecientes. Este conflicto entre la oferta local y la importada pone en evidencia las tensiones del mercado y plantea interrogantes sobre la viabilidad de las políticas comerciales y productivas en Argentina frente a la competencia internacional.


