A partir de septiembre, más de 1,3 millones de jubilados cubanos verán incrementadas sus pensiones mensuales, según anunció el primer ministro Manuel Marrero Cruz durante su intervención en la Asamblea Nacional. La decisión, que representa un esfuerzo significativo del Estado cubano por fortalecer su sistema de protección social, beneficiará a cerca del 80 % de quienes integran el régimen de seguridad social.
El reajuste tendrá un impacto especial en los 438.572 ciudadanos que actualmente reciben la pensión mínima, establecida en 1.528 pesos mensuales. Este grupo, considerado el más vulnerable dentro del sistema, verá duplicado su ingreso, alcanzando los 3.056 pesos a partir del mes anunciado.
Además del aumento para quienes perciben la pensión mínima, también se aplicará un incremento de 1.528 pesos a los jubilados que actualmente reciben hasta 2.472 pesos mensuales. En el caso del 18 % restante de los pensionados con montos inferiores a los 4.000 pesos, se cubrirá la diferencia hasta alcanzar ese valor.
El primer ministro detalló que esta medida alcanzará a 1.324.599 personas, lo que equivale al 79 % de todos los beneficiarios del sistema de pensiones. En palabras de Marrero Cruz, el objetivo es “mejorar las condiciones de vida de los pensionados, en un contexto económico complejo”.
El anuncio llega en medio de un panorama económico adverso para la isla, marcado por la inflación, la caída del poder adquisitivo y los efectos acumulados del embargo económico estadounidense. En este escenario, el gobierno ha insistido en mantener como prioridad la inversión social, sobre todo en sectores considerados críticos.
Las nuevas cifras abarcan pensiones otorgadas por edad, invalidez y también aquellas unificadas por el fallecimiento del cónyuge. El Gobierno ha insistido en que se trata de una medida integral, pensada para garantizar un ingreso mínimo a quienes más lo necesitan, especialmente adultos mayores y personas con discapacidad.
Uno de los ejes del plan es el apoyo a viudos y viudas, quienes recibirán también el reajuste mediante las pensiones unificadas, con el propósito de garantizarles un sustento más digno. Este grupo forma parte de los sectores que tradicionalmente enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad económica.
El primer ministro explicó que los aumentos se aplicarán de forma gradual y estarán condicionados por el comportamiento de la economía nacional. “Seguiremos incrementando las pensiones en la medida que sea posible”, afirmó Marrero Cruz, abriendo la puerta a nuevas actualizaciones en el futuro.
La medida ha sido interpretada como un paso importante en el camino hacia una mayor equidad dentro del sistema de seguridad social cubano, aunque aún persisten desafíos para lograr que los ingresos se correspondan con el costo real de vida. Organismos oficiales no han detallado si se contempla una revisión periódica del monto ajustado.
Desde la reactivación de reformas económicas en la isla, el tema del ingreso de los jubilados ha estado en el centro del debate público. Diversos sectores han reclamado mejoras sustanciales, al considerar que las pensiones actuales resultan insuficientes para cubrir necesidades básicas.
El gobierno, por su parte, ha insistido en que la prioridad es mantener la estabilidad del sistema de pensiones a largo plazo, sin comprometer su sostenibilidad financiera. En ese sentido, el reciente ajuste representa tanto una decisión política como una apuesta por la cohesión social.


