Cada terremoto deja una carrera contrarreloj para encontrar personas con vida entre los escombros. Aunque la mayoría de los rescates exitosos ocurre durante las primeras 24 horas, especialistas aseguran que una persona puede sobrevivir varios días e incluso semanas si se dan las condiciones adecuadas.
Tras el doble terremoto que golpeó Venezuela, equipos de rescate de distintos países trabajan sin descanso para localizar sobrevivientes. La esperanza sigue viva porque existen antecedentes de personas rescatadas hasta 27 días después de un derrumbe.
La posibilidad de sobrevivir depende de varios factores: la gravedad de las lesiones, el acceso al aire y al agua, la temperatura del ambiente, el estado físico y la fortaleza mental de la persona atrapada.
Uno de los elementos más importantes es la existencia de una “bolsa de aire”, un pequeño espacio que permita respirar. Especialistas en rescate explican que adoptar la posición de “agacharse, cubrirse y sujetarse” durante un sismo puede aumentar las probabilidades de crear ese espacio protector en caso de un colapso.
El agua también es determinante. Según expertos, un adulto puede sobrevivir entre tres y siete días sin beber líquidos, aunque la deshidratación y la pérdida de sangre reducen drásticamente ese tiempo. Si la persona sufrió heridas graves en la cabeza, el tórax o la columna, las posibilidades de supervivencia disminuyen considerablemente.
Otro riesgo aparece incluso después del rescate. Las víctimas pueden desarrollar el llamado síndrome de aplastamiento, una complicación potencialmente mortal causada por la liberación de toxinas acumuladas en los músculos tras permanecer durante horas bajo una fuerte presión.
El clima también juega un papel clave. Las bajas temperaturas pueden provocar hipotermia en pocas horas, mientras que el calor extremo acelera la deshidratación y reduce las probabilidades de mantenerse con vida.
Además de las condiciones físicas, los especialistas destacan la importancia de la fortaleza mental. Mantener la calma, ahorrar energía, evitar movimientos innecesarios y gritar solo cuando haya posibilidades de ser escuchado puede marcar la diferencia durante la espera.
La historia registra rescates que parecen imposibles. En Corea del Sur, un hombre fue encontrado con vida diez días después de un terremoto. En Bangladesh, una mujer sobrevivió 17 días entre los restos de una fábrica derrumbada. En Haití, tras el devastador sismo de 2010, un hombre fue rescatado después de permanecer 27 días bajo los escombros.
Por eso, aunque con el paso de los días las posibilidades disminuyen, los rescatistas mantienen la búsqueda mientras exista la mínima esperanza de encontrar sobrevivientes con vida.
Fuente: BBC.


