¿Cómo van al baño los astronautas de la misión Artemis II?

La cápsula Orión tiene un inodoro de alta tecnología, pero usarlo en el espacio no es nada fácil.

Muchos se preguntan cómo hacen sus necesidades los cuatro astronautas que hoy están haciendo historia alrededor de la Luna. A diferencia de las misiones de hace 50 años, donde usaban bolsas pegadas al cuerpo, esta vez cuentan con el UWMS (Sistema Universal de Gestión de Residuos, por sus siglas en inglés), un equipo que costó cerca de 23 millones de dólares.

Como en el espacio no hay gravedad que empuje las cosas hacia abajo, este inodoro funciona como una aspiradora. Utiliza un potente flujo de aire para succionar los desechos y evitar que floten dentro de la pequeña cabina. Los líquidos se recolectan por una manguera especial y los sólidos se sellan en bolsas que se guardan en compartimentos herméticos.

Fallas desde el primer día y “olor a quemado”.

A pesar de la millonaria inversión, el sistema viene dando dolores de cabeza desde que despegó el 1 de abril. Primero se informó que un ventilador estaba atascado. Aunque la astronauta Christina Koch logró repararlo siguiendo instrucciones desde la Tierra, el alivio duró poco y los problemas volvieron de forma intermitente.

Desde el centro de mando en Houston, la instrucción fue clara: “No usar el retrete”. Ahora, los tripulantes deben usar unos urinarios de emergencia plegables mientras los técnicos intentan solucionar lo que parece ser “orina congelada” en los conductos de ventilación.

Para complicar más las cosas, Koch y el astronauta Jeremy Hansen reportaron un olor extraño, parecido a un “calentador quemado”, saliendo del baño. Aunque la NASA realizó chequeos y asegura que no hay peligro para la seguridad de la tripulación, admiten que estos sistemas son “temperamentales”. Como bien resumieron desde la agencia espacial: los baños en el espacio siempre son un verdadero desafío.

Vía: EFE .