Colombia espera certificación de EE. UU en la lucha contra las drogas, a pesar del aumento de cultivos ilícitos

La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Laura Sarabia, afirmó que el país está trabajando para recibir la certificación de Estados Unidos por sus esfuerzos contra el narcotráfico, aunque la creciente expansión de cultivos de coca y la producción de cocaína siguen siendo desafíos.

El Gobierno de Colombia mantiene la esperanza de recibir la certificación de Estados Unidos sobre sus avances en la lucha contra las drogas, a pesar de los desafíos persistentes en el país. La ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, aseguró este martes que las autoridades colombianas están comprometidas con una estrategia estructurada para reducir los cultivos ilícitos y combatir el narcotráfico, y están trabajando activamente para evidenciar estos esfuerzos ante el gobierno estadounidense.

El Departamento de Estado de EE. UU. emite anualmente una lista de países certificados por su lucha contra el narcotráfico, una distinción que Colombia busca recibir. Según Sarabia, tanto el sector público como privado están colaborando para alcanzar este objetivo. “Estamos trabajando con varias organizaciones, y nos estamos preparando para un escenario de certificación, que es lo que buscamos en nuestro país”, destacó la canciller colombiana.

Sin embargo, también reconoció que el país debe prepararse ante una posible “descertificación”, un escenario que prefirió no detallar, pero que permanece como una posibilidad en el proceso de evaluación. Este proceso, indicó Sarabia, es parte de la coordinación interinstitucional que realiza el Departamento de Estado de EE. UU. con el fin de determinar los avances en la lucha contra los cultivos ilícitos y el tráfico de drogas.

Aunque Colombia ha logrado algunos avances, Sarabia admitió que la tarea aún está lejos de estar concluida. “Todavía falta mucho por hacer”, dijo, haciendo referencia a la necesidad de implementar una “sustitución sostenible de cultivos ilícitos”. Esto implica erradicar la coca de manera permanente, evitando la “resiembra” de estos cultivos y trabajando en la transformación de economías ilegales hacia alternativas viables.

Uno de los principales obstáculos que enfrenta el gobierno colombiano es el aumento de los cultivos de coca. Según informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), el número de hectáreas cultivadas con coca aumentó un 10% en 2023, alcanzando las 253,000 hectáreas, lo que representa un incremento significativo respecto al año anterior. Además, la producción de cocaína creció un 53%, lo que subraya la magnitud del desafío.

En este contexto, Sarabia insistió en que las autoridades colombianas han puesto este tema sobre la mesa con EE. UU., el cual ha mostrado disposición para seguir trabajando de manera conjunta. La ministra destacó que el Gobierno de Colombia está buscando avanzar en áreas clave como la interdicción, la erradicación de cultivos ilícitos y la sustitución de economías ilegales.

“Estamos trabajando con diferentes instituciones dentro del Gobierno colombiano para fijar metas claras y un cronograma específico para la lucha contra el narcotráfico”, explicó Sarabia. A través de estas acciones, el país busca demostrar que está haciendo esfuerzos significativos para combatir el crimen organizado y reducir la producción de drogas.

La lucha contra el narcotráfico en Colombia ha sido un tema complicado y prolongado. A pesar de los avances en ciertas áreas, como la erradicación de cultivos de coca mediante métodos manuales y la cooperación con organizaciones internacionales, el país aún enfrenta dificultades para frenar la expansión de los cultivos ilícitos y la producción de cocaína.

Además, la sustitución de los cultivos ilegales con alternativas viables sigue siendo un reto fundamental. En muchas regiones rurales, los cultivos de coca siguen siendo una fuente crucial de ingresos para los campesinos, lo que hace que la transición hacia cultivos legales sea una tarea compleja.

En este sentido, el gobierno colombiano se ha comprometido a trabajar de manera más efectiva con comunidades locales para ofrecer alternativas económicas que les permitan dejar atrás el cultivo de coca. Sarabia subrayó que este enfoque debe ser sostenible y garantizar que no se produzca un retorno a la actividad ilícita tras la erradicación de los cultivos.