La captura de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, sorprendió incluso a los propios agentes que participaron en el operativo. El narcotraficante peruano, de apenas 20 años, era considerado uno de los principales objetivos en la región y estaba bajo pedido de captura internacional.
Su intento de fuga terminó de manera insólita: escondido dentro de un camión que transitaba por la Panamericana Sur. Lo que parecía un plan calculado se derrumbó por un imprevisto en el camino: un paro de pescadores artesanales en Pucusana bloqueó la vía y facilitó el accionar policial.
El operativo se desplegó en el kilómetro 70 de la carretera. Personal de la Dirección Antidrogas del Perú (Dirandro) había rastreado sus movimientos mediante antenas y dispositivos de vigilancia. Cuando intervinieron el vehículo, confirmaron que Valverde se encontraba oculto en su interior.
Desde Argentina, la Policía Bonaerense ratificó su identidad y lo señaló como el principal sospechoso del triple crimen de Florencio Varela ocurrido en Septiembre. “Confirmamos que fue detenido en Perú “Pequeño J”, quien tenía pedido de captura internacional por el caso”, indicaron las autoridades.
La justicia argentina lo considera presunto autor intelectual del asesinato de tres jóvenes mujeres en Buenos Aires, un hecho vinculado a redes del narcotráfico. Su captura era prioritaria ante las sospechas de que buscaba huir y reorganizarse en otro país para eludir los procesos judiciales.
Valverde estaba incluido en la lista de los más buscados a nivel internacional. Al conocerse su presencia en Lima, se activó una coordinación inmediata entre las autoridades peruanas y argentinas, que ya habían solicitado su extradición.
Horas antes de su detención, otro operativo en la capital peruana permitió capturar a Matías Agustín Ozorio, de 28 años, identificado como colaborador directo de “Pequeño J”. Con ambos tras las rejas, ya son nueve los investigados detenidos en distintos países de la región.
Las investigaciones sostienen que existía un plan de encuentro entre Valverde y Ozorio en territorio peruano. La coincidencia temporal de sus detenciones reforzó la hipótesis de que se trataba de una estrategia conjunta de fuga y reagrupamiento criminal.
El escenario de la captura estuvo marcado por la protesta de pescadores artesanales en Pucusana, quienes bloquearon la vía con neumáticos en llamas para exigir mayor seguridad. La densa columna de humo negro redujo la visibilidad en la carretera, creando un contexto que favoreció la intervención policial.
La Policía Nacional del Perú debió intervenir para despejar la vía y evitar incidentes mayores. “Los manifestantes pidieron la presencia de un representante del gobierno para instalar una mesa de diálogo”, confirmaron fuentes oficiales. Aunque ajena al operativo, la protesta terminó siendo un factor determinante para cerrar el cerco sobre el fugitivo.
Tras su detención, “Pequeño J” quedó bajo custodia en Lima a la espera del proceso de extradición. Argentina lo reclama para que enfrente la justicia por el triple crimen que aún conmociona a Florencio Varela y que mantiene en alerta al sistema judicial y político del país.
Las autoridades peruanas confirmaron que siguen trabajando en estrecha coordinación con sus pares argentinos para formalizar el traslado. Mientras tanto, el caso permanece bajo estricta reserva y con operativos en curso para dar con más miembros de la red criminal que rodeaba a Valverde.


