Cancilleres del Mercosur acuerdan ampliar excepciones arancelarias frente a tensiones globales

En una cumbre marcada por gestos de unidad política, los cancilleres del Mercosur acordaron ampliar las excepciones al arancel externo común como respuesta regional al avance de la guerra comercial, aunque persisten profundas diferencias sobre el futuro del bloque.

En un contexto global marcado por la incertidumbre y la creciente tensión comercial, los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur se reunieron este viernes en Buenos Aires para consensuar una respuesta regional. La principal decisión fue ampliar las Listas Nacionales de Excepciones al Arancel Externo Común (AEC), herramienta clave para proteger sectores estratégicos ante los efectos del conflicto económico global.

El encuentro, celebrado en la Cancillería argentina, se desarrolló bajo el peso de los recientes anuncios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien impuso un arancel adicional del 10 % a las exportaciones del Mercosur. Si bien la cita dejó una imagen de cohesión institucional, quedó expuesta la falta de una postura única frente a Washington.

Según el comunicado conjunto, los cancilleres coincidieron en “la necesidad de adaptar el bloque a los desafíos actuales” y resolvieron permitir una ampliación temporal de las excepciones al AEC. Esto significa que cada país podrá sumar hasta 50 nuevos códigos arancelarios con tasas distintas a las del bloque, en un intento por proteger sus economías frente al impacto de la guerra comercial.

El AEC, pilar de la unión aduanera del Mercosur, fija tasas que van del 0 al 35 %, pero con márgenes de flexibilidad a través de las Listas Nacionales de Excepciones. Actualmente, Brasil y Argentina pueden incluir hasta 100 productos en esas listas, mientras que Uruguay y Paraguay cuentan con cupos mayores: 225 y 649 ítems, respectivamente.

El nuevo acuerdo habilita una ampliación adicional, reforzando el margen de maniobra nacional dentro del esquema regional. No obstante, este movimiento también refleja las tensiones internas del bloque y el delicado equilibrio entre integración y soberanía comercial.

El ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano (i), y el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Gerardo Werthein, asisten a la reunión de Mercosur este viernes, en Buenos Aires (Argentina). Foto: (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

A la reunión asistieron los cancilleres de los cuatro países miembros —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— y la representante de Bolivia, Celinda Sosa Lunda, cuyo país avanza en su proceso de adhesión como miembro pleno. La jornada estuvo atravesada por mensajes diplomáticos, pero también por advertencias veladas sobre el futuro del bloque.

El canciller brasileño, Mauro Vieira, definió el encuentro como “muy bueno”, subrayando que el objetivo es “fortalecer al Mercosur en medio de un escenario mundial volátil”. Desde Uruguay, Mario Lubetkin fue más explícito: habló de una reunión “fuerte y franca” y remarcó que el bloque se encuentra ante una disyuntiva entre reforzarse o debilitarse.

Lubetkin también alertó sobre la necesidad de modernizar el Mercosur para adaptarse a transformaciones “dramáticas e inesperadas” del escenario internacional. Esa modernización, sin embargo, choca con visiones dispares sobre el rol del bloque y su grado de apertura al mundo.

La presidencia semestral del bloque está en manos del gobierno argentino de Javier Milei, cuya retórica contra la integración regional ha tensado las relaciones internas. El mandatario ha cuestionado abiertamente la utilidad del Mercosur y amenazado con una salida si este impide negociaciones bilaterales con Estados Unidos.

Ese punto, según confirmaron fuentes diplomáticas, fue abordado en la reunión, aunque sin definiciones concretas. “Hay muchos signos de interrogación y pocas respuestas”, reconoció Lubetkin, reflejando el desconcierto reinante ante la posibilidad de que Argentina se aparte del esquema tradicional del bloque.