Brasil despliega 20.000 militares y sistemas de alta tecnología para blindar Cumbre de los BRICS en Río de Janeiro

El gobierno de Lula activó el “Comando Operacional Conjunto Redentor” con tropas, jets, helicópteros y tiradores de élite para proteger a 35 delegaciones durante la Cumbre de los BRICS, un operativo que despierta elogios y cuestionamientos por su magnitud.

Brasil anunció un despliegue de unos 20.000 militares en Río de Janeiro para garantizar la seguridad durante la Cumbre de los BRICS, que se realizará el domingo y lunes próximos. El operativo, bautizado “Comando Operacional Conjunto Redentor”, incluye 300 vehículos, 38 blindados, 18 embarcaciones y ocho helicópteros.

La Fuerza Aérea concederá un papel destacado a cazas F‑5M y Gripen con misiles, activos una hora antes y después del evento, y no movilizados en seguridad pública desde los Juegos Olímpicos de 2016.

Tiradores de élite se ubican en edificios cercanos al Museo de Arte Moderno (MAM), sede principal de la Cumbre, como medida para neutralizar amenazas inmediatas. El mecanismo usado es la Garantía de la Ley y el Orden (GLO), que el presidente Lula decretó esta semana, habilitando a las fuerzas armadas para funciones de seguridad interior.

La GLO estará vigente hasta el 9 de julio en zonas clave como el aeropuerto, la bahía de Guanabara, y el corredor entre el MAM y los hoteles. La Marina patrullará 270 km del litoral, incluyendo áreas turísticas como Copacabana e Ipanema, mientras el Ejército acapara accesos estratégicos.

El plan también contempla defensa cibernética, y vigilancia sobre amenazas químicas, biológicas y nucleares, en colaboración con la Policía Federal y la Abin, la inteligencia brasileña. En total, se estima que asistirán 35 delegaciones oficiales, incluyendo nuevos miembros plenos como Irán, Egipto y Arabia Saudita.

Aunque no estarán los presidentes Vlodimir Putin y Xi Jinping, las invitaciones fueron extendidas a mandatarios de países regionales como Chile y Uruguay.Con esta movilización, Brasil exhibe una postura de fuerza para proteger su rol anfitrión y la relevancia estratégica del encuentro, marcando un hito en la respuesta ante eventos internacionales en Sudamérica.