El Gobierno de Bolivia anunció este lunes un aumento del 10 % al salario mínimo nacional y del 5 % al salario básico, luego de cerrar un acuerdo únicamente con la Central Obrera Boliviana (COB), principal representante de los trabajadores del país.
La medida se oficializó tras una extensa reunión entre el presidente Luis Arce, dirigentes de la COB y miembros del gabinete económico en la Casa Grande del Pueblo, sede del Ejecutivo en La Paz.
Con este incremento, el salario mínimo mensual en Bolivia subirá desde mayo a 2.750 bolivianos, equivalentes a unos 398 dólares, marcando un nuevo techo histórico en la remuneración mínima.
En 2024, el salario mínimo se ubicaba en 2.500 bolivianos (361 dólares) y en 2023 en 2.362 (341 dólares), lo que refleja un aumento sostenido en los últimos años, en un contexto de tensión económica e inflación creciente.
El mandatario boliviano defendió el acuerdo como una decisión “racional” que, según afirmó, permitirá dinamizar el consumo interno y mejorar los ingresos familiares en un escenario marcado por bloqueos, crisis climáticas y alza de precios.
“Este incremento va a fortalecer la economía, recuperar la demanda interna y proteger el poder adquisitivo de los trabajadores”, subrayó Arce durante la presentación del acuerdo.
La COB había exigido un incremento mayor: 20 % al salario mínimo y 15 % al salario básico, junto a una serie de demandas laborales adicionales. Sin embargo, tras las negociaciones, se llegó a una cifra intermedia.
El presidente reconoció que el país atraviesa dificultades económicas agravadas por factores internos como los bloqueos de carreteras y fenómenos climáticos adversos, especialmente la sequía, que afectaron el abastecimiento y los precios.
En 2024, Bolivia registró una inflación acumulada del 9,97 %, la más alta en más de una década, lo que refuerza la preocupación por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida.
A pesar del acuerdo entre el Gobierno y la COB, el sector empresarial no fue parte del diálogo. La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) expresó su rechazo a la medida a través de un comunicado.
Los empresarios advirtieron que cualquier incremento salarial en este contexto podría derivar en “inflación descontrolada y estancamiento económico”, debido a la presión adicional sobre los costos de producción y empleo.
Por su parte, el líder de la COB, Juan Carlos Huarachi, defendió el acuerdo asegurando que responde a la realidad económica del país y a las necesidades básicas de la población trabajadora.
El aumento salarial ocurre en medio de protestas sociales por la escasez de dólares, la subida de precios en alimentos y combustibles, y la percepción de una creciente incertidumbre económica.


