El ministro de Gobierno de Bolivia, Roberto Ríos, anunció el despliegue de 25.044 efectivos policiales en todo el país, con el objetivo de garantizar la seguridad y el cumplimiento de las normas durante la jornada electoral de este domingo.
A este contingente se sumarán 38.000 policías acuartelados, que permanecerán en alerta según establece el protocolo nacional. La medida forma parte de un dispositivo de seguridad reforzado, considerando las tensiones políticas recientes y el ambiente de polarización en ciertas regiones del país.
La movilización de las fuerzas del orden responde, además, al cumplimiento del auto de buen gobierno, que restringe el consumo de alcohol, el transporte vehicular y las manifestaciones políticas durante el periodo electoral.
Ríos informó que se ha coordinado con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para asegurar la custodia del material electoral y reforzar la presencia policial en al menos diez zonas identificadas como “de riesgo”, principalmente en el Trópico de Cochabamba, bastión del exmandatario Evo Morales.
En esa región, marcada por su histórica carga política y social, ya se encuentran operando efectivos de cuatro unidades especiales de la Policía. La preocupación radica en la posibilidad de incidentes provocados por simpatizantes de Morales, excluido de la contienda por un fallo constitucional que impide su reelección.
No obstante, las seis federaciones cocaleras de la zona han garantizado el desarrollo pacífico de la elección, aunque impulsan la anulación del voto como protesta política frente a lo que consideran una proscripción injusta del exmandatario.
“La población debe acudir a votar con total normalidad y tranquilidad. No habrá espacio para la violencia ni para el desorden”, aseguró Ríos en una conferencia de prensa. Además, destacó que este operativo duplica los efectivos movilizados en comicios anteriores.
La votación contará con el acompañamiento de misiones de observación nacional e internacional, entre ellas las de la OEA y la Unión Europea, cuyos representantes se reunieron con el presidente Luis Arce. El mandatario se comprometió a garantizar “una transición democrática hacia el próximo gobierno”.
La misión de la UE contará con más de 100 observadores desplegados en los nueve departamentos, mientras que la OEA enviará 87 representantes de 19 países, en lo que calificó como “la mayor misión desplegada en Bolivia hasta ahora”.
También estarán presentes delegaciones de la Unión Interamericana de Organismos Electorales, iniciativas ciudadanas como “Cuidemos el voto 2025”, y delegados partidarios de cada alianza. La jornada electoral definirá al nuevo presidente, vicepresidente y legisladores para el periodo 2025-2030.
Con más de 7,9 millones de bolivianos habilitados para votar, la elección se produce en un contexto de grave crisis económica, marcada por la escasez de dólares, el alza de precios de alimentos y un suministro de combustible cada vez más inestable.
Las encuestas sugieren un escenario reñido entre Samuel Doria Medina (Unidad) y Jorge Quiroga (Libre), con un alto porcentaje de votos blancos, nulos e indecisos. El presidente saliente, Luis Arce, llamó a votar “con patriotismo y responsabilidad”, antes de su salida del poder, prevista para el 8 de noviembre.


