Bolivia e Israel volverán a tener relaciones diplomáticas luego de dos años de distanciamiento. Así lo confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel a través de su cuenta oficial en X, donde informó sobre un encuentro entre su director general, Eden Bar Tal, y el presidente boliviano, Rodrigo Paz.
Durante la reunión, ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de “trabajar por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas”, según el comunicado difundido por el Estado de Israel. La publicación estuvo acompañada por una fotografía del encuentro, calificado por Bar Tal como “una emocionante nueva era para Bolivia y para el mundo libre”.
De acuerdo con fuentes extraoficiales, el mandatario boliviano también mantuvo una reunión con una delegación israelí el mismo día de su toma de posesión, lo que refuerza la intención de su administración de reconstruir los vínculos diplomáticos suspendidos desde 2023.
La ruptura bilateral se produjo durante el mandato de Luis Arce, quien decidió cortar relaciones en protesta por la ofensiva militar de Israel en la Franja de Gaza, a la que calificó como “agresiva y desproporcionada”. En ese momento, el gobierno boliviano exigió el cese inmediato de los ataques y el ingreso de ayuda humanitaria.
La Cancillería boliviana argumentó entonces que las acciones del ejército israelí vulneraban el Derecho Internacional Humanitario, particularmente en lo relativo a la protección de civiles durante conflictos armados. La medida fue respaldada por países aliados del entonces gobierno, como Cuba y Venezuela.
Desde entonces, las relaciones bilaterales quedaron suspendidas. Sin embargo, el reciente alto el fuego alcanzado entre Israel y Hamás en Egipto abrió una ventana diplomática que la nueva administración boliviana decidió aprovechar.
El acercamiento con Israel se inscribe dentro de una política exterior renovada impulsada por Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia el pasado sábado tras imponerse en el balotaje del 19 de octubre con el 54,96 % de los votos frente al exmandatario Jorge Quiroga.
Durante su campaña, Paz prometió una política de “apertura e integración” con la comunidad internacional, en contraste con el aislamiento diplomático que caracterizó los últimos años. Su lema, “Llevar Bolivia al mundo y traer el mundo a Bolivia”, marcó el tono de su agenda exterior.
El mandatario busca atraer inversiones extranjeras y ampliar mercados de exportación en medio de una crisis económica que afecta al país. En esa línea, el restablecimiento de relaciones con Israel y Estados Unidos figura entre sus prioridades inmediatas.
La política exterior boliviana de las últimas dos décadas, bajo Evo Morales y Luis Arce, se caracterizó por una postura crítica hacia Washington y Tel Aviv, privilegiando alianzas con China, Rusia e Irán, así como con gobiernos regionales de izquierda.
En contraste, el nuevo presidente ha sostenido encuentros con representantes de Estados Unidos, Alemania y otros países europeos interesados en proyectos de industrialización del litio boliviano. Este giro diplomático apunta a reposicionar a Bolivia en el escenario internacional.
“Tenemos que ser pragmáticos y actuar según los intereses del país. Los dogmas ideológicos impiden avanzar”, declaró el canciller Fernando Aramayo, confirmando que la nueva administración apuesta por un enfoque más abierto y estratégico en materia de política exterior.


