El Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que el segundo debate presidencial en Bolivia se llevará a cabo este martes a las 20:00 en La Paz, tras varios días de tensión por su posible cancelación.
Algunos aspirantes habían cuestionado su asistencia y solicitado postergar el evento para enfocarse en los cierres de campaña, lo que generó polémica sobre la validez del debate sin la participación de todos.
Entre quienes confirmaron que no asistirán están Samuel Doria Medina (Unidad), Jorge “Tuto” Quiroga (Libre) y Manfred Reyes Villa (APB‑Súmate), los aspirantes mejor posicionados según las encuestas.
En cambio, sí acudirán Rodrigo Paz (PDC), Andrónico Rodríguez (Alianza Popular), Eduardo del Castillo (MAS) y Pavel Aracena (Libertad y Progreso ADN). El candidato Jhonny Fernández aún no se pronunció.
La Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y la Confederación de Empresarios Privados (CEPB), que organizan el debate, habían advertido que perdería su sentido si faltaban importantes contendientes.
A pesar de esa presión, el pleno del TSE decidió mantener la fecha y realización del debate, subrayando la importancia de garantizar el espacio democrático aún en tiempos de campaña ajustada.
El eje temático será la crisis económica y las propuestas para recuperar la estabilidad financiera del país, un asunto que golpea profundamente a la sociedad y exige respuestas viables.
El primer debate presidencial tuvo lugar el 1 de agosto en Santa Cruz de la Sierra, con todos los candidatos presentes, abordando temas como justicia, medioambiente, derechos humanos y política.
Las elecciones están convocadas para el próximo domingo 17 de agosto, con ocho candidatos en competencia. Las encuestas no muestran un favorito claro, lo que hace que una segunda vuelta parezca inevitable.
Llama la atención que más del 30 % del electorado aparece como indeciso, votará en blanco o anulará su voto, superando el porcentaje de apoyo de todos los candidatos individualmente, lo que genera incertidumbre sobre el resultado.
La campaña del voto nulo, promovida por sectores vinculados a Evo Morales, cuya candidatura fue rechazado constitucionalmente, ha aumentado su incidencia en los sondeos, alcanzando un 14,6 %.
Históricamente, las encuestas en Bolivia han sido poco predictivas debido a un “voto oculto” relevante. Si se confirma hoy el escenario, una segunda vuelta el 19 de octubre parece el destino más probable.


