El gobierno de Israel ha decidido aplicar de manera “inmediata” la prohibición contra la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), una medida que llega tras meses de acusaciones sobre la colaboración de la agencia con el grupo terrorista Hamas. La orden fue emitida por el primer ministro Benjamin Netanyahu este lunes, subrayando la necesidad de cumplir con una ley que fue aprobada por la Knesset (el parlamento israelí) con un amplio respaldo.
El 30 de enero, Israel había dado un primer paso al prohibir la presencia de la UNRWA en su territorio, incluido Jerusalén Este. Este embargo no solo afecta a la agencia en Israel, sino también en Gaza, donde la UNRWA emplea a alrededor de 7.000 trabajadores. Según las acusaciones del gobierno israelí, varios de estos empleados estarían involucrados en la planificación y ejecución de los ataques perpetrados el 7 de octubre de 2023, en los que murieron 1.200 civiles israelíes y 251 personas fueron secuestradas por Hamas.
La aplicación de esta medida incluye una “ley de no contacto”, que impide que cualquier agencia gubernamental israelí coopere con la UNRWA. Como consecuencia, más de 50 trabajadores extranjeros de la agencia no pudieron renovar sus visados, lo que afectó directamente las operaciones de la UNRWA en Gaza y en otras áreas de la región.
El Mossad y otras agencias de inteligencia israelíes han informado sobre presuntas colaboraciones entre miembros de la UNRWA y Hamas, lo que ha exacerbado las tensiones. Según estos informes, algunos empleados habrían proporcionado apoyo logístico y operativo a los terroristas de Hamas, especialmente en la preparación de los atentados que tuvieron lugar en octubre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se sumó a las críticas hacia la UNRWA, anunciando el 4 de febrero la congelación de los fondos destinados a la agencia hasta que esta pueda demostrar que ha resuelto los problemas internos y las acusaciones que pesan sobre su personal. Este gesto se alinea con la postura de otros países occidentales, como Reino Unido, Canadá, Australia y Alemania, que también han suspendido su apoyo financiero a la UNRWA.
Por su parte, la UNRWA ha insistido en su misión humanitaria en la región, destacando su rol crucial en la atención a los refugiados palestinos, pero la creciente presión internacional ha puesto a la agencia en una situación difícil. Aunque la agencia niega las acusaciones, varios países ya han recortado su financiamiento ante el temor de que sus recursos puedan estar siendo utilizados por grupos extremistas como Hamas.
La decisión de Israel y los pasos tomados por países como Estados Unidos reflejan un compromiso firme con la seguridad de sus ciudadanos, en especial después de la masacre del 7 de octubre. Hamas, un grupo terrorista reconocido por Israel y otros países, sigue siendo un actor clave en la región, con lo cual las preocupaciones sobre su posible vinculación con organizaciones internacionales como la UNRWA persisten.
A pesar de la prohibición, la situación en Gaza sigue siendo tensa. Israel mantiene su objetivo de desmantelar la infraestructura terrorista de Hamas, mientras que en la franja, el grupo sigue con su resistencia. El pasado mes, Israel y Hamas lograron un acuerdo de alto el fuego, aunque la violencia esporádica y los ataques continuos muestran que el conflicto sigue lejos de resolverse.
El gobierno israelí ha afirmado que no permitirá que organizaciones como la UNRWA sean utilizadas como canales para el terrorismo, y su postura se mantiene firme en cuanto a la necesidad de garantizar la seguridad de su población.
Por su parte, la comunidad internacional se mantiene dividida sobre cómo abordar las acusaciones contra la UNRWA y su futuro en la región. Los aliados de Israel defienden las medidas tomadas, mientras que los detractores argumentan que las restricciones afectan a los refugiados palestinos que dependen de la agencia para recibir ayuda humanitaria.


