Arranca la COP30 en el Amazonas: líderes globales buscan acuerdos urgentes contra la crisis climática

La cumbre climática inicia en Belém, Brasil, en medio de selvas, lluvias y desafíos logísticos. Delegados de todo el mundo buscan acuerdos sobre desastres naturales, transición energética y financiamiento, mientras el planeta se acerca a un límite crítico de calentamiento global.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) comenzó este lunes en Belém, Brasil, con el objetivo de fortalecer la cooperación global ante la crisis climática. Con 50.000 participantes, la cumbre reemplaza el escenario petrolero de la COP pasada en Bakú por la humedad del Amazonas.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió la elección de la selva amazónica pese a los desafíos logísticos y la limitada infraestructura hotelera. “Queremos que los participantes vean la situación real de los bosques y ríos”, afirmó.

La región amazónica, considerada un pulmón clave del planeta, enfrenta amenazas crecientes: deforestación, minería ilegal, contaminación, narcotráfico y violaciones de derechos de comunidades indígenas.

Pese a la intensa preparación, fuentes de la ONU manifestaron su preocupación por la logística: pabellones aún en construcción, dudas sobre conexiones técnicas y suministro de alimentos.

Más allá de la organización, el foco recae en los resultados de las negociaciones. Los delegados buscan un consenso sobre cómo financiar la reconstrucción de países golpeados por desastres naturales, como Jamaica y Filipinas.

Un tema central será la hoja de ruta sobre combustibles fósiles presentada por Lula. La industria energética y los Estados productores presionan para influir en la transición gradual lejos del petróleo acordada desde 2023.

André Aranha Corrêa do Lago, presidente brasileño de la COP30, reconoció la incertidumbre: “¿Habrá consenso sobre cómo lo haremos? Este es uno de los grandes misterios de la COP30”.

Desde 1992, las COP buscan fortalecer el régimen climático internacional. El mayor logro fue el Acuerdo de París de 2015, que fijó el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 2°C, con esfuerzos para mantenerlo por debajo de 1,5°C.

A pesar de retrocesos políticos, las conferencias continuaron incluso durante la administración de Donald Trump. Sin embargo, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que superar los 1,5°C es “inevitable” y urgió a minimizar el tiempo por encima de ese límite.

Para cumplir los objetivos, los países deben reducir drásticamente emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente de petróleo, gas y carbón. Pequeños Estados insulares insisten en que la lucha por 1,5°C sea prioritaria en la agenda.

Por primera vez en la historia de la COP, Estados Unidos no participa oficialmente. Aun así, Trump criticó la tala de árboles cerca de Belém para la construcción de una carretera, calificándolo de “escándalo” en redes sociales.

La COP30 se desarrolla entre la urgencia de acción climática y los desafíos logísticos de la selva amazónica, con la misión de unir a los países en decisiones que podrían definir el futuro ambiental del planeta.