El gobierno de Paraguay confirmó que mantiene una estrecha coordinación con Argentina en materia de seguridad fronteriza, tras el reciente despliegue de más de 10.000 militares argentinos en los límites con Bolivia, Brasil y Paraguay. La iniciativa, liderada por el Ministerio de Defensa argentino, busca reforzar el control territorial ante el avance del narcotráfico y otras formas de crimen organizado.
Así lo aseguró el ministro de Defensa paraguayo, Óscar González, quien subrayó que la colaboración entre ambos países es constante y se enfoca principalmente en el intercambio de inteligencia. “Estamos enterados de todo lo que están haciendo”, afirmó en declaraciones a medios locales.
El despliegue argentino incluye facultades especiales para las fuerzas militares, que podrán detener de forma transitoria a civiles en casos de delitos flagrantes. La medida, enmarcada en el nuevo enfoque del gobierno argentino sobre seguridad interior, generó reacciones dispares en la región.
No obstante, desde Paraguay se interpreta como parte de una estrategia conjunta. “Desde hace más de un año venimos dialogando con el ministro argentino Luis Petri. Primero en Mendoza y luego en Clorinda, con participación de los altos mandos de ambos países”, recordó González.
El ministro detalló que el trabajo en común se da principalmente a través de canales de inteligencia y monitoreo permanente. “Acompañamos desde nuestro territorio la operación que ellos están ejecutando del otro lado de la frontera”, señaló.
Uno de los detonantes del operativo argentino fueron ataques sufridos por instalaciones de Gendarmería Nacional en la frontera con Paraguay, hechos que fueron calificados como graves señales de alerta por parte de las autoridades argentinas.
“En el caso del ataque a la sede policial, nosotros ofrecimos apoyo inmediato. La coordinación en estos temas no admite demoras ni silencios”, agregó González, quien remarcó la necesidad de mantener una línea de acción conjunta frente a lo que calificó como un “enemigo común”.
“El narcotráfico y el armatráfico no respetan fronteras políticas. Para ellos, la división entre países no existe. Por eso los Estados debemos actuar con inteligencia, rapidez y cooperación mutua”, subrayó el funcionario.
La preocupación compartida por el avance del crimen organizado motivó un nuevo impulso diplomático y operativo entre Buenos Aires y Asunción. Pese a diferencias ideológicas entre los gobiernos, la lucha contra las redes ilícitas prevalece como punto de consenso.
“La amenaza no solo afecta a Argentina o Paraguay. Es un fenómeno regional que requiere respuestas regionales. Si no nos coordinamos, perdemos terreno”, sostuvo González.
Finalmente, el ministro paraguayo reiteró que el narcotráfico y el tráfico de armas son los principales desafíos actuales en materia de defensa y seguridad. “Estamos haciendo esfuerzos muy grandes para combatirlos. Es una prioridad para nuestros países y para la estabilidad de la región”, concluyó.


