Alerta en Brasil: Los superopioides sintéticos que superan al fentanilo por 50 veces 

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) alertaron sobre la creciente expansión de estas sustancias en Brasil, lo que representa un riesgo potencial de causar miles de muertes en los próximos años.

El gobierno brasileño y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) alertaron sobre el alarmante crecimiento del uso y tráfico de superopioides en Brasil. Estos compuestos, conocidos como nitazenos, son sustancias sintéticas que superan en potencia al fentanilo, uno de los opioides más letales del mundo. Los nitazenos, hasta 500 veces más fuertes que la heroína, se han ido infiltrando en el mercado de drogas ilegales, causando preocupación por las consecuencias catastróficas que podrían acarrear en los próximos años.

El informe subraya que, aunque estos opioides fueron descubiertos en los años 50 por la empresa química suiza CIBA, nunca fueron aprobados para uso medicinal debido a sus peligrosos efectos secundarios, como la rápida adicción y la depresión respiratoria. Tras décadas de casi total desconocimiento, los nitazenos han aparecido en el mercado de drogas ilícitas a partir de 2019, con un alto costo humano en países como Estados Unidos y Europa, donde el consumo de estos opioides ha cobrado vidas. La situación en Brasil, sin embargo, es aún más compleja, ya que estos superopioides se están mezclando con otras drogas como los cannabinoides sintéticos, creando combinaciones impredecibles y potencialmente mortales.

Los datos de la Superintendencia de Policía Técnica y Científica de Brasil, analizados en el estudio, muestran que de las 140 muestras de drogas incautadas entre julio de 2022 y abril de 2023, 133 contenían nitazenos. Estas incautaciones fueron realizadas en diversas localidades, desde la capital hasta el interior del país. La combinación de opioides con cannabinoides sintéticos, como el K9, se ha convertido en una característica única de Brasil, lo que agrava la peligrosidad de estos compuestos.

Los superopioides se están expandiendo en Brasil. Foto: (DEA)

El informe de la ONUDD advierte que las consecuencias de fumar estas drogas mezcladas con otros compuestos son impredecibles. La mayoría de los usuarios pueden no estar al tanto de los riesgos que enfrentan al consumir una droga tan potente. A esto se suma el hecho de que la naloxona, que se utiliza para contrarrestar las sobredosis de fentanilo, no es tan eficaz para tratar las sobredosis por nitazenos, lo que complica aún más las intervenciones de emergencia.

El primer hallazgo de nitazenos en Brasil se produjo en 2023, cuando un paquete enviado desde China, que contenía un kilogramo de polvo, fue descubierto en el aeropuerto de Campinas-Viracopos, en el estado de San Pablo. La identificación de la sustancia requirió el uso de tecnología avanzada y un proceso costoso, ya que no existía un registro previo de nitazenos en las bases de datos de la policía brasileña.

El gobierno brasileño se enfrenta ahora a la amenaza de los carteles de drogas transnacionales, que utilizan Brasil como punto de tránsito y producción de drogas sintéticas. En diciembre de 2023, un laboratorio clandestino fue desmantelado en Mogi das Cruzes, en las afueras de San Pablo, donde se producía una mezcla de cannabinoides sintéticos y nitazenos. Este tipo de operaciones, que involucran la producción local de drogas sintéticas, podría ser solo la punta del iceberg de una crisis más profunda que involucra a Brasil en las rutas del narcotráfico mundial.

Lo más preocupante es la posibilidad de que Brasil se esté convirtiendo en un centro experimental para nuevas combinaciones de drogas sintéticas, que no solo buscan ser más adictivas, sino también menos letales. Este fenómeno recuerda lo ocurrido en México, donde se utilizó a los consumidores como conejillos de indias para probar nuevas drogas sin que el riesgo de muertes masivas llamara la atención.

El impacto de esta crisis también se extiende a la región, donde la presencia de laboratorios de fentanilo y otros opioides sintéticos ha ido en aumento. Informes indican que en 2023, se descubrieron instalaciones de producción de fentanilo en San Pablo, operadas por ciudadanos mexicanos, lo que refleja la internacionalización de esta problemática.

China, uno de los principales productores de opioides sintéticos y sus precursores, sigue siendo un actor clave en la expansión de este fenómeno. El puerto de Chancay en Perú, recientemente gestionado por la empresa china Cosco, podría convertirse en un nuevo punto de distribución para estas sustancias, lo que cambiaría las dinámicas del narcotráfico en América Latina y más allá.

Frente a esta amenaza, Brasil ha comenzado a implementar medidas para contrarrestar el avance de las drogas sintéticas. El gobierno ha anunciado la inauguración de un centro de inteligencia en el estado de Acre, en la frontera con Perú, como parte de un esfuerzo por vigilar las zonas fronterizas y reforzar la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales.

El centro en Acre será el primero de una red de centros que se expandirán a lo largo de otras fronteras del país. Este proyecto, dirigido por el Secretario Nacional de Seguridad Pública, Mario Sarrubbo, busca integrar las acciones de las fuerzas de seguridad para desmantelar las redes de narcotráfico que operan en el Amazonas y otras áreas del país.

A pesar de estos esfuerzos, el desafío es monumental. La expansión de los opioides sintéticos en Brasil plantea un riesgo real para la salud pública, la seguridad nacional y la estabilidad social. Las autoridades brasileñas deben actuar con rapidez y eficacia para frenar este fenómeno antes de que se convierta en una crisis de mayores proporciones.