Carlos Viveros es condenado a 2 años de prisión por estafa

El farandulero Carlos Viveros recibió una condena de 2 años de prisión con suspensión por estafa a Óscar Amarilla en la venta de un vehículo Ford Mustang. La Justicia también ordenó la restitución del perjuicio económico, que supera los 300 millones de guaraníes, y la aplicación de reglas de conducta durante la condena.

El Tribunal de Sentencia de Primera Instancia dictó sentencia contra Carlos Viveros, condenado por el delito de estafa en la venta de un vehículo Ford Mustang a la empresa de Óscar Amarilla.

La Fiscalía y la querella adhesiva habían presentado pruebas documentales que acreditaban la responsabilidad de Viveros, solicitando inicialmente una pena de 8 años de cárcel durante el juicio oral.

Sin embargo, los jueces Juan Pablo Mendoza, Carlos Hermosilla y Héctor Fabián Escobar resolvieron reducir la pena a 2 años de prisión, con suspensión de la misma.

El tribunal determinó que el embargo sobre el vehículo impidió que la transferencia del Ford Mustang se completara a favor del comprador de buena fe, generando un perjuicio económico significativo.

En consecuencia, Viveros deberá resarcir a la víctima en un plazo de 36 meses, cubriendo los daños que superan los 300 millones de guaraníes.

Además, la condena establece la aplicación de varias reglas de conducta para Viveros, con el objetivo de garantizar que cumpla con los compromisos de reparación y evite reincidencia.

La causa se remonta a la venta del Ford Mustang, en la que la empresa de Óscar Amarilla entregó dinero y un vehículo Mercedes Benz como parte de pago.

Al momento de la transacción, el Mustang contaba con una orden de embargo, lo que finalmente derivó en que el comprador perdiera el vehículo y quedara sin compensación.

Durante el juicio, se analizaron documentos, comunicaciones y registros legales que demostraban que Viveros conocía la situación del vehículo y actuó de manera negligente o dolosa.

La defensa del farandulero intentó argumentar falta de intención, pero el tribunal consideró que las pruebas eran contundentes y confirmaron la existencia del delito.

Con esta sentencia, el caso de estafa se cierra formalmente, dejando en evidencia la necesidad de verificar antecedentes legales de vehículos antes de cualquier transacción comercial.